
Bueno, la prueba no parece ser tan difícil después de todo. Que yo sepa, lo único que estaba en la mano de Capitán y ahora está en la mía es la Manga de su saco. Claro que también podría tratarse del Mapa que robé de su bolsillo. Sin embargo, yo he visto a Capitán escribir algo con su pluma sobre la Manga. O al menos eso parecía, aunque no podía ver nada. Tal vez, si pruebo con un poco de la Tinta especial para capitanes…
Me alejo lo suficiente de la Carnicería como para no ser observado. Me siento en el suelo, apoyo la Manga y la rocío con un chorro de Tinta especial… ¡Opa! Se me fue la mano, la he gastado toda. Veamos qué pasa…
Lentamente, negro sobre azul, algo que parece una palabra comienza a formarse sobre la tela. La siguen debajo otras letras más pequeñas, que apenas alcanzo a distinguir. Por fin lo veo. Parece ser lo que estaba buscando, ¡pero está al revés!
Me alejo lo suficiente de la Carnicería como para no ser observado. Me siento en el suelo, apoyo la Manga y la rocío con un chorro de Tinta especial… ¡Opa! Se me fue la mano, la he gastado toda. Veamos qué pasa…
Lentamente, negro sobre azul, algo que parece una palabra comienza a formarse sobre la tela. La siguen debajo otras letras más pequeñas, que apenas alcanzo a distinguir. Por fin lo veo. Parece ser lo que estaba buscando, ¡pero está al revés!
Ahora lo comprendo, ¡la Manga es sólo un sello! Necesito un papel en blanco antes de que la tinta se seque. Reviso mis bolsillos y lo primero que encuentro es la carta con los símbolos extraños que Polifemo me leyó. Lo único que me importa de esta carta es la indicación de las coordenadas. Corto esa parte doblándola con cuidado. Nunca fui muy bueno para las manualidades, así que mientras hago esto me hago un pequeño tajo en un dedo con el borde del papel. Una gota de sangre cae sobre la tierra. (1)
Tomo el resto de la carta, la doy vuelta, apoyo la manga y presiono con fuerza. Espero un rato y luego retiro mi improvisado sello. ¡Voilá! ¡Ya tengo el COMPROBANTE!
Bien, ahora sólo resta regresar al Taller de barcos usados y retirar la embarcación.
TALLER DE BARCOS USADOS
Cuando estoy por llegar al Taller me sorprendo al ver la silueta de una persona salir de allí y caminar en sentido opuesto al mío. Al ingresar me encuentro con el hombre robusto de jardinero de jean y sombrero de tres picos.
- Buenas noches, eh… Perdón, no le he preguntado su nombre.
- Buenas. Todos por aquí me llaman el Oso de Mar.
- De acuerdo, señor Oso… Yo soy Diógenes Mastreta, no sé si se acordará de mí, estuve aquí hace unas horas…
- Mi memoria ya no es la de antes, pero nunca olvido un rostro tan estúpido. ¿Qué es lo que quiere ahora?
- ¿Acaso está de mal humor señor Oso de Mar?
- Oh, perdón, es que no soporto ver al carnicero, ese tipo me saca de las casillas.
- ¿Polifemo estuvo aquí?
- Sí, acaba de retirarse. Qué extraño que no se hayan cruzado.
- Me pareció ver salir a alguien… Y discúlpeme el atrevimiento, ¿pero qué quería él aquí?
- Vino como siempre, a cobrar sus deudas. Sabe, el negocio de los barcos no anda muy bien últimamente, y él ha estado fiándome la carne… claro que cada vez que pasa por aquí se cobra todo junto y con altos intereses…
- ¿Y se llevo todo su dinero?
- No, eso es lo más extraño… esta vez no quiso dinero, sino que dijo que me perdonaba las deudas de este mes si le entregaba todas las brújulas que tuviera disponible.
- ¿Todas las brújulas? Sí, la verdad que es raro… Bueno, en fin, mejor me preocupo por mis cosas, ¡he venido a retirar la embarcación que Capitán le dejó!
- ¿Tiene el COMPROBANTE?
- ¡Claro que sí! Aquí lo tiene.
Me acerco al mostrador y extiendo mi mano hacia el Oso de Mar. Él toma el papel y lo mira con detenimiento. Luego observa mi rostro. Noto que sus fosas nasales se abren y cierran lentamente.
- ¿Algún problema con el Comprobante?
- No, no, el papel está bien. El problema es con usted.
- ¿Qué pasa ahora?
- ¡Usted ha estado bebiendo!
- Ehh… no, claro que no.
- ¡No me mienta! Usted huele a alcohol, vino marinero para ser más preciso.
- Bueno, fueron tan sólo unas copitas…
- Hasta que no se quite ese aliento a vino no le puedo entregar el barco.
- ¡Pero! ¡Pero!
- Sin peros. Quítese el aliento a vino y le entregaré la embarcación. Lo espero en el muelle.
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INVENTARIO:
Mapa de la Isla Calamar
Reloj pulsera
Papel con las coordenadas
OBJETIVOS:
Quitarme el aliento a vino
Dirigirme a la nueva isla siguiendo las coordenadas para buscar el tesoro
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NOTAS
(1)
- Que nuestro héroe se lastime aquí era totalmente innecesario.
- Lo sé, pero la gente pedía sangre…
- Hola, traje un amigo.
- Hola.
- Che, ahora que somos cuatro, ¿jugamos al Truco?
- Sí, pero sin flor, eh.





