jueves, 30 de abril de 2009

El Síndrome del Escorpión. FINAL


-¿Qué es lo que querés, Morales? ¿A qué estás jugando?
-No es nada personal, Alfredo. Espero que lo entiendas.
-¿Nunca te importó la vida de tu amigo, no? ¿O es que ni siquiera existe?
-Osvaldo a esta altura ya debe estar muerto.
-Raúl, creo que ya es momento de que me digas toda la verdad.

Morales sintió un leve estremecimiento: era la primera vez que Arrieta lo llamaba por su nombre. Le gustó sentir el sonido del mismo pronunciado por aquella voz serena.

-Tenés razón, Alfredo… Soy corresponsal, eso es cierto, y Osvaldo sí era mi compañero. Pero lo que descubrimos en aquel camión era un cargamento de contrabando. Y, ¿sabés qué? Nos tentamos.

Mientras hablaba, balanceaba la espada de un lado a otro, cerca del pecho de su compañero. Arrieta movía lenta pero hábilmente las manos por detrás de su espalda, sobre los controles del navío.

-Claro que, lamentablemente, nos descubrieron, y a Osvaldo lo agarraron. Yo pude huir, como te dije, llevándome algo importante. No hay nada en el sobre, eso fue sólo un engaño. Lo que me robé fue esta espada., que mantuve escondida en el estuche de guitarra.

Arrieta introdujo las manos en sus bolsillos.

-¿Y pensabas negociar la entrega de tu amigo intercambiándolo por ese bonito florete?
-Estos tipos son piratas, Alfredo, no se puede negociar con ellos. Osvaldo ya debe estar durmiendo con los peces. Pero él se descuidó mucho, cuando nos estábamos yendo volvió por más y allí lo encontraron. A mí nunca llegaron a verme… aunque por las dudas me mantuve escondido toda la semana.
-Perdón por haberte hecho esperar tanto tiempo, pero mi nave necesitaba unos arreglos.
-No hay problema, camarada.
-¿Qué pensás hacer con ella? ¿Venderla en el mercado negro?
-Una vez que llegue a España veré, supongo que esto algo debe valer. Ahora, si me hacés el favor…

Morales señaló hacia afuera con la punta del metal. De esta manera sutil lo invitó a salir de la cabina, rumbo a la cubierta. Caminaba sin dejar de apuntarle, hasta que la espalda de Arrieta se chocó contra la pequeña baranda.

-¿Deshacerte de mi cuerpo en altamar? Excelente idea.
-A mí me parece algo grotesca, pero no tuve otra opción.
-No te preocupes, no te culpo. Al fin y al cabo, ¿qué son la vida y la muerte? Sólo cosas que pasan, al igual que la lluvia, una rosa que florece o una roca deslizándose por la pendiente montañosa.
-Claro, somos el milagro insignificante: nos creemos dioses frente a los protozoos aunque sólo seamos migajas dentro de un universo inconmensurable.
-Por supuesto. Además, ¿qué son el bien y el mal, más que limitadas medidas humanas? Hoy nacerán y morirán miles de personas, al mismo tiempo que árboles caerán, pájaros darán de comer a sus crías, una bola de billar empujará a otra y dos asteroides se estrellarán a millones de años luz de acá. Y todo sigue igual, como si nada hubiera pasado.

Morales sonrió y por un momento bajó la espada. Sin embargo la volvió a levantar:

-Ey, me gustan tus palabras. Creo podríamos haber sido buenos amigos de habernos conocido en otras circunstancias. Sin embargo…
-Sin embargo, sos víctima del síndrome del escorpión: no podés dejar de traicionar a quienes te ayudan.
-¿Víctima de qué?

La maniobra de ganar tiempo estaba resultando. Arrieta volvió a introducir lentamente las manos en los bolsillos. Continuó:

-Supongo que conocerás la fábula del escorpión y la tortuga…
-Mmmm… si no me equivoco, es aquella que el escorpión le pide ayuda a la tortuga para cruzar un río, ¿verdad? El quelonio se niega en un principio, aduciendo que el alacrán lo matará con su aguijón, sin embargo termina aceptando porque el primero le da su palabra de no hacerlo.
-Bien, veo que no faltaste ese día a la escuela, ¿pero podrías recordar cómo termina, mi querido truhán?
-Claro que sí: cuando se encuentran en el medio del río, el escorpión finalmente le clava su daga a la tortuga y la asesina, bajo la excusa de que “no puede contra su naturaleza”. Bonita metáfora, Alfredo. ¿Querés verlo de esa manera? De acuerdo, yo tampoco puedo con mi genio, soy un maldito traidor, ¿o no? Al fin de cuentas todo depende desde donde se lo mire.

Morales avanzo un paso obligando a Arrieta a apretujarse aún más contra el borde. Sin embargo el viejo marino nunca perdió la calma.

-Te estás olvidando de la parte más importante: ¿Por qué la tortuga había confiado en su compañero? Porque éste sabía que si la mataba sería un tonto, ya que él también perecería. Y eso fue lo que pasó: al morir, el reptil se hundió y el arácnido con cola se fue con él.
-Es cierto, pero no veo qué importancia puede tener eso en este momento.

Justo cuando terminó de decir estas palabras, el motor se detuvo. Morales miró hacia la cabina aturdido, aunque luego esbozó una sonrisa ante el ingenio de su rival. Arrieta sacó una mano de su bolsillo y dejó ver una pequeña y brillante llave.

-Mientras me contabas tu historia, programé el motor para que se apagara.
-Ahora entiendo, y necesito esa llavecita para volver a hacerlo funcionar, ¿verdad? Ahora te creés la tortuga… sin embargo, no veo en qué cambian las cosas: aún puedo matarte y quitarte la llave.
-Claro, siempre y cuando sepas bucear.

Dicho esto, arrojó la pieza al mar. Ahora sí Morales estaba desconcertado, esa era una jugada que no esperaba.

-¿Dónde está el truco, Alfredo? ¿Tenés otra llave, verdad?

Los ojos de Arrieta centellaron tan levemente que ni un lince lo hubiera notado.

-No, ya sé, mejor aún: hay otra manera de hacer arrancar el motor, pero sólo vos la sabés, ¿no es asÍ? Entonces vas a decirme que tengo que mantenerte con vida para poder llegar a España.
-No, Raúl, estás equivocado. No soy tan predecible: esa era la única llave y ya no se puede hacer funcionar el barco.
-Ja, no me hagas reír… ¿Y cómo pensás escaparte vos de acá? ¿Pensás nadar hasta la costa? ¡Vamos, Arrieta! Se está haciendo de noche y la corriente nos llevaría hacia el océano, no querrás morir de hambre en el medio de la nada…
-¿Por qué no? Acabamos de decirlo: vida y muerte, todo y nada, son sólo cosas que pasan…

Por primera vez Morales borró completamente su sarcástica sonrisa. Acababa de comprender que había elegido de compañero de viaje a un loco de remate.

-¿No te creerás de verdad todo eso? ¡La puta que te parió, Arrieta! ¡Sos un loco de mierda! ¡Nos vas a matar a los dos!
-Qué más da, vos lo dijiste: somos sólo el milagro insignificante…

Al oír sus propias palabras en la voz de su lunático partener Morales perdió completamente el control y le lanzó una estocada. Pero la furia hacía sus movimientos torpes y descifrables, por lo que no le costó al otro arrojar sus fuertes brazos sobre él y en una grácil maniobra quitarle la espada.

-No es nada personal, Morales. Espero que lo entiendas…

El golpe fue rápido y seco, apenas si derramó una lágrima carmesí. Arrieta llenó el estuche de rocas, las más pesadas que había podido recoger la noche anterior y que tenía especialmente preparadas debajo del piso de la cabina. Ató el tobillo de su vecino a la caja con un perfecto nudo marinero y se deshizo de ellos como quien arroja una piedra a la fuente de los deseos. Luego sacó la verdadera llave de su bolsillo y puso en marcha la vieja embarcación.

No quiso conservar la espada: no le interesaba el dinero y no quería vivir más aventuras por ahora. Así que la dejó ir con su dueño.

Esa fue la última, la que se clavó en su corazón y lo mató. La primera sólo lo había lastimado un poco.

23 comentarios:

VALENTIN dijo...

Compadre, me ha encantado el final. De hecho me gustan los personajes con asendentes villanescos jajajajaja.
Con relacion al dialogo establecido entre ambos personajes de la vida, la muerte, el bien y el mal, los dos ultimos osn relativos mirandolo "objetivamente" o dependiendo de que postura estés para ser angel o demonio.
Pienso además que nadie sabe de lo que es capaz hasta que se ve en un momento de apuros o el extremo de la vida lo impulsa a la supervivencia.
Saludos!!!!!

Sil dijo...

Me sabrás reconocer que desde un principio sabía que Morales estaba sonado ???
Viste ? las mujeres que nos teñimos de rubias, también pensamos...
------------------------------
Bueno DON Juan, Brillante de principio a fin...

BESOS CLAVADOS EN EL CORAZÓN (pero de los que no matan)

Paula Daiana dijo...

Galán qué le puedo decir... la verdad me sorprende la capacidad que tiene para conjugar una muy buena historia con diversos guiños reflexivos para pensar.
"¿qué son la vida y la muerte? Sólo cosas que pasan, al igual que la lluvia, una rosa que florece o una roca deslizándose por la pendiente montañosa"... Felicitaciones MUCHAS!
Beso grande
Pau

ana dijo...

Diossss me encantó.

Y no digas que no me apure en leerla.

Fuiste lo último que lei anoche, y lo primero de esta mañana.

Buena historia desde luego. Y es que , como dices, a veces, somos fruto del síndrome del escorpión.

Un besito muy fuerte, y me mantengo a la espera de la siguiente.

Yoyo dijo...

joo menudo final... me ha dejado ufff... quiero massss jajajaja, si debo elegir entre los dos obvio!! me quedo con arrieta, así que mejor final que este ninguno, terminar con su traidor, aunque eso le haya costado una estacada mas de desconfianza hacia el mundo y en su croazón...
Besos galancito muakk
Yoyo

el oso dijo...

¡Clap, clap, clap!

Al final Arrieta no era tan gil como parecía. Al final Morales era más gil de lo que parecía. Ninguno de nosotros es lo que me parece, al menos eso me parece...

Bien, dejando de lado estas etílicas conclusiones debo decirte que me gustó mucho la historia de la espadita, así que ¡quiero más! (no se lo merece).
Abrazos

out of the mist dijo...

Me encantó!!! Buenísima...esperando la siguiente...me tienes presa!
Big kiss

A l o n d r a . . . dijo...

"Esa fue la última, la que se clavó en su corazón y lo mató. La primera sólo lo había lastimado un poco." Me gustó esa parte,, la final, tu último suspiro!


Saludos...

Un beso.

Maritoñi dijo...

Hola Amor Mío:

Pensaba que al final me ibas a penetrar a pesar de matarme.

Besos con azúcar glasé.

ÓNIX dijo...

Mi Galán tu como siempre con ese magnifico talento tan tuyo... Yo me ausento de vez en cuando y llego de línea a ponerme al día con todo para una vez más confirmar que eres genial... Que la letra está ideada para ti y la amoldas a tu compás, ritmo y convicción...

Me encantas... Besos...

giselita dijo...

Genial, espectacular, cada dia mejor..
La verdad, no se que decir, me dejas sin palabras.
Arrieta si que era un insensible, pero tuvimos que llegar al ultimo capitulo para comprobarlo.
Majestuoso lo suyo, Galan!!

Viviana dijo...

Muy bueno, Galán. Has escrito como loco esta semana y yo que no tuve ni un segundo para sentarme frente a la compu. Me leí todo lo que me faltaba de un saque. Me encantó el final. Ya se veía que el tal Morales era un pelotudo. Me caen mejor los Arrietas que andan por el mundo. Un besote

PAOLA dijo...

Buen bueno, llego muy tarde. tanto trabajo me hace perder lo mejor de esta trama, voy a tener que ir a entradas antiguas y ponerme al día.
mientras tanto, lo saludo con el cariño de siempre

Arya dijo...

Paso a saludar.. me alegra verte siempre tan inspirado.

Buen fin de semana... : )

Pablo dijo...

Creo que a todos nos llamó la atención el tema de "la vida y la muerta" y la multiplicidad de "cosas que pasan". Eso, mi querido amigo, es un acierto increíble. Un abrazo y buen finde.

Na dijo...

Me gustó el final, y esas reflexiones entre los personajes... aguante la tortuga! jajajaja

María Jesús dijo...

Hola Galán! Hace mucho que no vengo por aquí, esta tarde me paso más tranquila y leo esta entrada. Parece una historia interesante, bueno vengo luego.

Un beso guapi!

María Jesús dijo...

Menuda historia, me ha gustado el intento de arreglarlo todo bajo la dialéctica, aunque al final no pudiera ser. Como ya te ha dicho Valentín, creo que nadie sabe realmente de lo que es capaz de hacer hasta que le llega el momento. Tengo que darte la enhorabuena porque me has entretenido hasta el final, y con la prisa que tengo...

Besos!

El Jardinero del Kaos dijo...

oye pana, que ha sido una historia de pelos, me ha dejao con la boca abierta,
Eres un tio cojonudo, mi buen...vale cualquier cosilla me telefoneas al movil.

Estaba durmiendo en el tren y parado, ¿cuanytas personas pueden jactarse de eso? Soy un dios en un mundo de gusanos...

saludos Jon Osterman!!!

ana. dijo...

Me gustó mucho. Me gusta ese mix de filosofìa y literatura (novela de aventuras y de mares)que aparece en tus textos.

Besos existencialistas

Patricia dijo...

"Sindrome del escorpion", eso me gusto porque conoci gente con el mismo sindrome...
Excelente movida la de Arrieta, me lo imagino un poco a agente secreto por la movida, la rapidez de actuar sin ser notado y la sangre fria en sus palabras...
Quedo muy bien el final que se lo merecia el cruel del Morales, la fabula del escorpion la escuche con escorpiones zorros, peces, tortugas hasta monjes!
pero la mas graciosa que escuche probiene del Libano entre un escorpion y una rana...en la que al final cuando el escorpion pica la rana, y esta pregunta "porque?" el escorpion responde "porque este es el oriente medio" ja ja ja....
ya, solo para reir!
un beso galan!

Patricia dijo...

"Sindrome del escorpion", eso me gusto porque conoci gente con el mismo sindrome...
Excelente movida la de Arrieta, me lo imagino un poco a agente secreto por la movida, la rapidez de actuar sin ser notado y la sangre fria en sus palabras...
Quedo muy bien el final que se lo merecia el cruel del Morales, la fabula del escorpion la escuche con escorpiones zorros, peces, tortugas hasta monjes!
pero la mas graciosa que escuche probiene del Libano entre un escorpion y una rana...en la que al final cuando el escorpion pica la rana, y esta pregunta "porque?" el escorpion responde "porque este es el oriente medio" ja ja ja....
ya, solo para reir!
un beso galan!

Carla dijo...

Excelente el final... lleno de intriga... como ambiaron las cosas...
Esta para hacer una pelicula.
Me gusto mucho toda la historia!