martes, 14 de octubre de 2008

Catorce



Luego del relax, de vuelta a la acción. La estadía en las termas nos había desviado bastante de nuestro propósito, pero creímos que nos merecíamos un descanso luego de tantos esfuerzos.

Una vez en la provincia de La Rioja decidimos parar en un pequeño pueblo llamado Villa Unión, ya que era un buen punto estratégico donde quedarse a dormir para poder realizar ambas excursiones. El primer lugar que decidimos visitar fue el Parque Nacional Talampaya. Los famosos paredones colorados del período triásico se dividían en dos circuitos principales, accesibles desde dos sitios diferentes. Habíamos decidido dividirnos para recorrerlos ambos: Victorio iría en auto a la zona conocida como Puerta del Talampaya, desde donde se accedía al Cañón del Arco Iris y a la Ciudad Perdida; por mi parte, pagaría una excursión que me llevaría a recorrer el Cañón del Talampaya, el circuito principal de dicho Parque Nacional.

Alrededor de las 8 de la mañana me pasó a buscar la camioneta por Doña Gringa, el hotel en el cual estábamos parando. El vehículo nos dejó en la puerta del cañón, desde donde realizaríamos en un grupo de unas doce personas liderados por un guía, una caminata a través de toda la zona, que duraría aproximadamente unas 5 o 6 hs. Grande fue mi sorpresa al encontrar un rostro conocido dentro del furgón:

- ¿Julia? ¿Sos vos?

- ¡Ey, hola! ¿Valentín, no? ¡Qué hacés acá!

Me alegré de que recordara mi nombre. ¿Qué hacía la rosarina en La Rioja?

- Me tomé unas vacaciones, la verdad es que estaba muy cansada y no podía esperar hasta el verano. ¿Y vos? ¿Todavía de vacaciones? ¿Estás recorriendo todo el país o qué?

Rápidamente le expliqué a Julia que en realidad no estaba de vacaciones cuando nos habíamos visto en Rosario, sino que había abandonado este cuatrimestre en la facultad, para salir a tomar un poco de aire y romper con la rutina que me estaba matando. No era del todo mentira lo que le había dicho.

A medida que la excursión avanzaba nos hicimos cada vez más “amigos”. La confianza iba en aumento, al punto de apartarnos un poco del grupo, y hasta de hacer chistes ácidos sobre algunos de sus miembros. Realmente esa chica comenzó a gustarme en serio.

Intenté no distraerme de mi tarea principal: buscar cualquier pista que me llevara a la piedra. Sin embargo, tampoco podía resultar muy sospechoso. Y la verdad era que más allá de si la encontrara o no, la estaba pasando muy bien. Tanto, que me animé a decirle si al día siguiente quería realizar conmigo la excursión al Valle de la Luna. Ella había viajado sola, y aceptó con gusto.

Durante la caminata habíamos visto cóndores, petroglifos, plantas de colores llamativos, como el verde fosforescente de la brea, y formaciones rocosas realmente caprichosas, que el hombre en su afán de etiquetar todo las había bautizado como “Los Reyes Magos”, “El Pesebre”, y demás nombres patéticos. Incluso habíamos experimentado el maravilloso efecto del eco, en su versión más extraordinaria. Sin embargo, de la piedra ni noticia.

Por la noche, charlando con Victorio en nuestra habitación de Doña Gringa, me enteré de que él tampoco había tenido éxito en sus excursiones. Manipulé un poco las cosas, de modo no poco sospechoso, para sugerir que al día siguiente yo vaya al Valle, mientras él se dedicara a investigar por los pueblos aledaños. Extrañamente aceptó sin poner objeciones.

Por la mañana nuevamente pasó a buscarme la camioneta, pero esta vez la excursión la realizaríamos sólo Julia y yo. Bueno, al menos dentro del vehículo, ya que el asunto en el Parque Nacional Ischigualasto se manejaba de manera diferente: el paseo consistía en un circuito realizado en fila de vehículos, en el primero de los cuales iba el guía, indicando cuándo debíamos detenernos. Básicamente, había cinco paradas: el Gusano, el Valle Pintado, la Cancha de Bochas, el Submarino y el Hongo. Aunque muy interesantes y pintorescas todas, allí tampoco pude hallar nada. ¿Sería la compañía que me distraía, o es que realmente lo que buscaba no se encontraba allí? Pero al fin y al cabo, ¿qué era lo que buscaba? ¿Una piedra? ¿Una pista?, ¿o algo que le diera sentido a mi vida?

Verdaderamente no sabía si lo precioso del día se debía al paisaje o a los ojos de Julia. Si el tiempo pasaba rápido, lento, o si no pasaba. Si quería continuar, o quedarme allí. Si prefería encontrar la roca, o volver a contemplar su sonrisa cada vez que lo deseara.

Sí, es cierto. En ese momento dudé en largar todo a la mierda. Nunca como en ese instante la aventura me pareció lo más patético que había hecho en mi vida. Estaba dispuesto a contarle todo a esa completa y hermosa desconocida.

De pronto reparé una vez más en su anillo.

- “JS”, supongo que la “J” es de Julia, ¿no? Ja, claro… y pensar que aquella noche te llamé Juana… ¿Y la “S”?

- Y la “S” de mi apellido, obvio. – Me contestó con una sonrisa.

- Ja, claro, sí, eso lo imaginé. ¿Y tu apellido es…?

- Sabat. Me llamo Julia Sabat.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me puse al día con la historia. Me parece fascinante. Un Indiana Jones tercermundista y casual.
Te dejo alguna palabreja?

CHIMENTO
NOMEOLVIDES (LA PLANTA)

Saludos!

El Niño Bidimensional

Lauri dijo...

Siempre tan clara la narrativa de tus pedazos de historia, Galán.

Se me permite proponer la palabreja RESISTENCIA para el próximo relato?

Saludo afectuoso,

El Jardinero del Kaos dijo...

HOLA CHAVALIN!!! AQUI DE VUELTA, NO HE APORTADO EN TRECE. QUERIA DEJARLO A TU LIBRE ALBEDRIO(MENTIRA. ME OLVIDE DE PAGAR INTERNET Y ME LO CORTARON)
CON RESPECTO AL YA MENCIONADO CAPITULO... ME RECORDO A MORRISON Y ANIMAL MAN!!!

Y CATORCE BUENO, ES CIEN POR CIENTO TUYO... ESTAS EN TODO TU ESPLENDOR.

OBVIO QUE ERES MI DESCUBRIDOR Y ME ANIMARIA A DECIR REFERENTE, MI ESTIMADO. MAS TE VALE QUE YA ESTES CRANEANDO ESO DE LOS ESCRITORES FRACASADOS...O TE VOY A DAR DE OSTIAS...

Y SI HOY APORTO:
-OSTIAS
-QUIROPTEDO
-ROAST BEEF
-PELAFUSTAN
-PARCO
-MASTODONTE

LE DEJO UN FERNET CON TONICA!!!

Duquesa de Katmandu dijo...

Qué lindo que va todo...
Sugiero para el capítulo que sea, claro:

SURMENAGE
MENAGE A TROIS

Beso,

Paula Daiana dijo...

No me caben dudas que la muchacha distrajo la investigación... bien por la aparición de personajes femeninos, eso me gusta!