miércoles, 31 de diciembre de 2008

Papá Noel no existe (Parte 6)



-¡Perestein! –Dijo un absorto Melchor.
-¡Ruso! ¿Qué hacés acá? – Agregó Papá Noel.
-Esperen, ¿es el Ratón Pérez? – Se sorprendió Baltasar.
-Sí, Abraham Perestein, un conocido traficante de marfil –Explicó Gaspar- Sos buscado por las autoridades de más de 35 países, ¿cómo es que estás libre acá?
-Y bueno, muchachos, esto es Argentina, vieron cómo son las cosas… Acá me siguen considerando un ídolo de los niños… es más, acabo de filmar mi segunda película.
-¡Bien, Ruso! ¿Y cómo me encontraste?
-Me preocupé cuando estaba en la barra, dijiste que ibas a buscar algo al trineo y nunca volviste. Al principio creí que te habías ido con alguna minusa, pero cuando salí y vi que el trineo seguía ahí pensé que tal vez te habías metido en algún quilombo…
-¿Pero cómo sabías que estaba acá?
-Por tus piezas dentales, gordo. Igual que me entero siempre cada vez que algún pibe pierde alguna: tengo un GPS especial para eso.
-Jojo, veo que te modernizaste.

-Bien, no importa cuántos sean, de todos modos…
-¡Ey, ey, ey, no tan rápido Don Melchor! Que no vine solo…

Un pequeño chasquido y unas luces rosas acompañaron la llegada de otro roedor, un poco más grande y con las orejas y los dientes de mayor tamaño.

-¡Alberto! –Exclamó Noelman.
-Así que el Conejo de Pascua también está aquí… -Dijo Melchor.
-¡Ey! ¿Por qué él puede aparecer de esa manera? –Agregó Baltasar.
-¡Alberto! ¿Cómo va el negocio?
-Gaspar, ¿vos también te podés aparecer así?
-Bien, bien, Samuel. Mucho mejor desde que vendí mi receta a los de Kinder, ahora puedo lucrar con los huevitos en cualquier época. Imaginate, antes me mataba eso de laburar sólo una vez al año. Bueno, vos sabés lo que es eso…
-Jojo, claro, pero hace tiempo que lo solucioné. ¿O quién te creés que inventó el Día del Niño?

-Así que traficantes y estafadores… lindo grupo con el que te juntás, Samuel.
-Bueno, Don Gaspar, no sea así… -Se defendió Perestein- Seguro que a ustedes no les va tan mal con el negocio del calzado.
-¿Negocio? ¿Cuál negocio?
-¿Cómo cuál negocio, Don Gaspar? ¡La venta que hacen de todos los zapatos que se llevan!
-¡Roedor idiota! ¡Nosotros sólo dejamos los juguetes, pero no nos llevamos los zapatos!
-¿Ah, no? Parece que su compañero no está tan seguro.

Algunas gotas de sudor corrían por la frente y el cuello de Melchor. Antes de que el Ratón siguiera, exclamó:

-¡Basta de charlas! Ya he dicho: no importa cuántos sean, igual los detendremos. ¡Baltasar, encargate de ellos!
-Ah, pero yo también tengo mis sorpresas –Dijo el negro.

Metió la mano bajo su capa y extrajo un apequeña cajita dorada. Al abrirla se formó una nube negra de polvo, dejando ver al desvanecerse un hombre vestido de traje gris que hablaba por celular.

-¿Y esto? –Dijo Melchor.
-¡No lo entiendo! La caja dice “El Hombre de la Bolsa”.
-¡Idiota! El que vos buscás es el Viejo de la Bolsa, ¡éste es sólo un hombre negocios!
-Perdón…

Con un ágil movimiento Baltasar volvió a meter a aquel extraño sujeto dentro de la caja mágica y sacó otra de color plateado. Luego del mismo efecto visual aparecieron un anciano delgado, con barba gris, llevando una bolsa de cuero, y un ropero.

-¡Ja, dos por uno! – Se alegró el negro- El Viejo de la Bolsa y el Cuco.
-¿El Cuco?
-¡Vamos, muchachos! ¡Encárguense de ellos!

-Eh, señor Mago, hay un problema… -Comenzó a decir el Viejo.
-¡Y ahora qué pasa! –Se enfureció Melchor.
-Es que el Cuco dice que no sale del ropero si es de día.
-¡Bueno, no importa! ¡Baltasar te ayudará! Vamos, entre los dos pueden contra ese trío de idiotas.

Melchor le hizo señas a Gaspar para que se retiraran lejos de la batalla. El Viejo de la Bolsa metió al ratón Pérez adentro de su saco y lo revoleó por los aires, pero el Conejo de Pascua le mordió los tobillos. Papá Noel trataba de entrar en razones con Baltasar mediante el diálogo, pero cuando vio que éste se acercaba hacia él sin ánimos de conversar, le soltó un puñetazo en el estómago. El negro fornido ni se inmutó. Noelman sonrió y quiso abrazarlo, pero el Rey Mago le propinó un golpe en el rostro que casi lo deja inconsciente. El Viejo se quitó de un puntapié al Conejo de encima, mas Perestein regresó de su vuelo y le hizo un piquete de ojos. Samuel volvió a arrojar un puño sobre el mago de color, pero al tocar su mejilla la sintió como si fuera de piedra. Baltasar, furioso por el atrevimiento del gordo, lo tomó por los aires y lo revoleó. El gran cuerpo portador de los clores de la famosa bebida cola se estrelló contra el ropero, haciéndolo pedazos.

Una criatura enorme y peluda salió de su interior. El Cuco flotó dos segundos en el aire, soltó y alarido desgarrador y desapareció, dejando una pequeña estela negra.

Melchor, Gaspar, Baltasar, Papá Noel, el Ratón Pérez, el Conejo de Pascua y el Viejo de la Bolsa cayeron al suelo. El efecto de aquel grito había sido tan aturdidor, que apenas podía mover sus cuerpos.

Melchor comenzó a gritar, envuelto en una ira que solo los reyes conocen:

-¡Estúpido negro, sos un idiota! ¡Todo mal hacés! Noelman se escapa del auto por tu culpa. Traés a dos inútiles para atraparlo, ¡y encima liberás al Cuco y lo hacés enfurecer! ¡Maldigo el día que te unimos al grupo! ¡Maldigo la promesa que le hicimos a tu padre! ¡Debimos dejarlos morir a todos, en ese continente de esclavos!

Esa última palabra fue la que más afectó al Rey Negro. Sus padres habían muerto trabajando como esclavos, y no soportaba que lo llamaran de esa manera. Como era el más fuerte, fue el primero en incorporarse.

-¿Esclavo? ¿Con que soy su esclavo, verdad?

Su rostro comenzó a formar un gesto aterrador. Por primera vez Melchor se arrepintió de sus palabras. Gaspar supo que la imprudencia verbal de su viejo camarada había sido realmente inoportuna. También sabía que ya no había nada por hacer para calmar la furia del Rey Negro.

-Bien, pero miren lo que tiene el esclavo. Miren la sorpresita que tenía guardada…

Baltasar sacó una pequeña pistola plateada de de bajo de su capa y apuntó con ella a sus compañeros.

7 comentarios:

Maria del Sur dijo...

Es que el Cuco dice que no sale del ropero si es de día.



jajajajajajajajajajajajajajaja

ultimamente te estas mandado unas...que estan haciendo de esto un caramelo

Na dijo...

UUUhhhh.... repito... ¡quiero más!

Y con los bares literarios, si, una lástima que estes tan lejos, el año pasado queríamos hacer uno con gente de otras ciudades, pero tenemos que ver como andamos de presupuesto, jajaja.

Espero que termines lindo el año, y que el 2009 venga con una sonrisa.

Besos!

El Jardinero del Kaos dijo...

y aparecio nomas el conejo de pascuas!!!

y el hombre de la bolsa jajajaja...

esto es colosal, quiero mas

feliz año nuevo!!!

PAOLA dijo...

Papá Noel es un mito tan real como mi caballo de Troya.
Y sABÉS QUÉ? me trajo un año nuevo lleno de magia, de personas encantadoras y talentosas.
Te felicito, esta saga no tiene ni una fisura.
Es compacta, clara y muy original.
Estuve releyendo, ahora formalizo el comment, más sobria que de madrugada....(era chiste)
Y te agrego a mis laberintos predilectos! así estamos más cerca.
Besos y feliz año.

PAOLA dijo...

Papá Noel es un mito tan real como mi caballo de Troya.
Y sABÉS QUÉ? me trajo un año nuevo lleno de magia, de personas encantadoras y talentosas.
Te felicito, esta saga no tiene ni una fisura.
Es compacta, clara y muy original.
Estuve releyendo, ahora formalizo el comment, más sobria que de madrugada....(era chiste)
Y te agrego a mis laberintos predilectos! así estamos más cerca.
Besos y feliz año.

Soportándome dijo...

Me gusta lo de las piezas dentales
Besos

María dijo...

El Cuco que no sale del ropero si es de día...

El Ratón Pérez con GPS!!!!

El conejo de Pascua y su negociado con Kinder!

Faaaaaaa!!!

Si mi imaginación, a veces, viaja en parapente, la tuya va en un jumbo!

Besos!