martes, 28 de abril de 2009

El Síndrome del Escorpión. Quinta parte


Una semana le había tomado a Arrieta conseguir lo que Morales le había pedido: él contaba con su propia embarcación, aunque debía hacerle ciertos arreglos antes de zarpar. Tenía sus contactos, pero no le gustaba andar pidiendo favores.

Al principio a Morales no le gustó demasiado la idea de tener que esperar tanto tiempo. Pero tuvo que aceptarla, ya que era su única carta de confianza en un país desconocido. Durante esos siete días no se habían visto, ni siquiera cruzado: aunque Arrieta había asistido cada jornada al bodegón de la primera estocada plástica, su nuevo compinche no había dado señales de vida.

Sin embargo, a la hora señalada del día específico de la mañana correcta, Alfredo Arrieta divisó a Raúl Morales exactamente donde habían acordado un cuarto de Luna atrás. La espada de Damocles ya se balanceaba sobre su cabeza.

El periodista aguardaba firme al pie del cañón de acero y mármol que descansaba cerca del muelle, con un estuche oscuro en la diestra. El empresario argentino devenido marinero marroquí se acercó con un gesto de sorpresa:

-¿Trajiste la guitarra?
-Siempre la llevo conmigo.
-Bien, la música nos distraerá del canto de las sirenas. Es aquél.

Señaló su nave, pequeña pero confortable para dos personas. Su compañero asintió y con un leve ademán dio a entender que bajo su saco llevaba el sobre, lo que realmente importaba.

El mar estaba tranquilo y Morales extrañamente callado. Arrieta, que no era hombre de muchas palabras, le siguió el juego. Mientras el segundo se encargaba del timón, el primero parecía meditar erguido sobre la cubierta. Así pasaron el mediodía y la tarde. Cuando Helios guiaba su carro por detrás de los valles de Poseidón, Morales pareció despertar de algún mal sueño y se dirigió hacia la cabina. Allí tomó el estuche cuadrangular.

-¿Llegó la hora de cantar? –Preguntó Arrieta con una voz ronca de tanto haberla guardado.

Su compatriota se detuvo y dijo sin mirarlo:

-Sí, mi querido amigo, la hora de cantar… aunque esta vez se tratará de un triste réquiem crepuscular.

Arrieta interrogó, sin que le temblaran las palabras:

-¿No hay una guitarra en la caja, verdad?

Morales no contestó. Al menos no con palabras: simplemente abrió el estuche y desenfundó una fina hoja de acero cual caballero andante.

15 comentarios:

Sil dijo...

...¨Arrieta interrogó, sin que le temblaran las palabras:
-¿No hay una guitarra en la caja, verdad? ¨
...

No le temblaron las palabras...
Se la veía venir ??
Y entonces, para qué se arriesgó a emprender la travesía?
Mmmmmmmm....
Será cuestión de seguir...leyendo.

BESOS CREPUSCULARES (CON REQUIEM DE FONDO...)

Pablo dijo...

Se pudrió todo, me estoy comiendo los codos. :O

Sil dijo...

Es breve, solo que anoche estaba dormida.
Vos sabés...que no me gustaría estar en los pantalones de Morales...
BY BY

Sil dijo...

Perdón, ya me voy.
La ficha es puro despecho...
Se nota la envidia en la saña de cada frase...
Lo único para agregar es que:
Vivo con dos homónimos tuyos (versión adulta y pichoncito) ... y de los mismos colores!!! , así que es lo único positivo que rescato (de la ficha)
CAMBIO Y FUERA

Agua dijo...

Ay espero q no se cargue al pobre Arrieta!!!!!! que intriga!!!!!

Paula Daiana dijo...

Muchacho cada vez le pone más suspenso a esta historia... espero que escriba pronto que quiero saber que pasó con Arrieta!
Besote grande
Pau

El Jardinero del Kaos dijo...

que tipo de espada?

insisto estas obsesionado con el mar, barcos, etc...

muy argentinizado para mi gusto, pero bue...

un abrazo

el oso dijo...

Supongo que estarán por hacer una picada para tiburones... o ¿será un escarbadientes...?

Ay, Arrieta, Arrieta... fruncimos hoy...

Abrazos

El Jardinero del Kaos dijo...

Pero lo de mi obsesion es sabido, que mas lindo que un calzoncillo arriba de un de unas mallas...capas, poderes, y todo eso que vemos en un blog denominado "Legión del Kaos", en todo caso en lugar de que el blog se llame "Galán de Barrio" deberia cambiarlo a "Mar y Barcos" o "El Navio en altamar" etc...

y lo del tono argentino, resulta...muy argentino!!!
como ya dije, lo acepto de 2 personajes como Arrieta y Morales que son argentinos, pero yo no puedo hacer a un yankie diga: -¿Que hacés chabon, todo piola?
no queda...
en definitiva, no es una critica, es un Gadorch como reza el encabezamiento...

te quiero zonzo!!!

Patricia dijo...

Fina hoja de acero? menudo compinche! sera que piensa acabar con el pobre Arrieta?...
porque?
me dejaste con la duda...
besos,

Maria Susana dijo...

Ay ...bueno espero...peor sería ser Arrieta...

ana dijo...

Genial, antes de irme a dormir, he conseguido ponerme al día. ME HE LEIDO LAS CINCO ENTREGASSSSSS.

Y ¿qué te digo? que me tienes intrigada niñoooooo.

Me gusta que hayas intercalado algo de cada personaje en la historia, la hace todavía más interesante.

Pero ahora sigueeeeee, que me tienes en ascuas.

Un besito, y ahora sí, ahora no te libras de miii.

giselita dijo...

Mmmmmmmmmm....... Se veia venir, pobre Arrieta!!! Que solo se sentiria para meterse en este kilombo!!!
Sigo leyendo...

Na dijo...

"un triste réquiem crepuscular"

¡genial!

ana. dijo...

te persigue aquel Ulises, Juancito...