
El Masajista más hábil del mundo estaba contracturado. Su contractura era tal que ningún otro masajista podía arreglársela.
En su desesperado dolor, consultó a un Oráculo, quien le dijo que sólo él mismo, por ser el más diestro en su arte, podría autocalmárselo. Claro que la tarea parecía imposible.
Días lloró soportando su cruz. Pero cuando creía que todo estaba perdido, una noticia reavivó sus esperanzas: un famoso Hechicero había llegado a la comarca y se quedaría a pasar unas noches.
Al alba acudió a su morada. El Hechicero, viejo y sabio, al escuchar su problema le brindó una solución: una pomada mágica que, luego de untarla en todo su cuerpo, lo multiplicaría en dos por veinticuatro horas. El buen hombre sólo pidió a cambio una sesión de masajes.
Esa misma noche, el Masajista, luego de bañar su cuerpo en leche de cabra, se untó la pomada. Como una imagen reflejada en un espejo, su Otro Yo se desprendió de su cuerpo. El nuevo Ser era idéntico a él y poseía todas sus habilidades: ahora sí podría hacerse masajes a sí mismo.
Luego de varias horas de sesión, su contractura al fin se había ido. El Masajista se sentía como nuevo. Pero justo cuando pensaba retirarse a descansar, su Otro Yo lo detuvo:
- ¿A dónde vas? No podés irte todavía...
- ¿Por qué no? ¡Si ya estoy curado!
- Vos sí, pero yo no... no te olvides que yo soy igual a vos: tengo tus mismas habilidades, pero también tus mismos dolores...
- ¡Y a mí qué me importa eso! Ya cumpliste con tu deber: luego del crepúsculo habrás desaparecido...
- Sí, pero volveré a ser Uno con vos... Y si no me sacás ahora la contractura vos a mí, cuando nos unamos volverán tus dolores.
- Pero con la contractura tan grande que tenés, si te hago masajes... ¡Me volveré a contracturar de todas maneras!
- Tal vez. Pero bueno, mi querido amigo, las soluciones nunca son definitivas...
El Masajista meditó un instante cuál sería la mejor solución. Parecía estar atrapado en un camino sin salida. Sin embargo halló una: sin vacilar tomó un garrote y asesinó de un fuerte golpe en la cabeza a su Otro Yo. Luego se echó a descansar, esperando que el cuerpo desapareciera.
Lástima que el Hechicero había olvidado advertirle que el conjuro no lo multiplicaba, sino que lo dividía. Desde entonces el Masajista vaga por el mundo, sin dolor físico ya, pero con un profundo vacío interior. Camina como medio hombre, buscando inconscientemente en cada persona su Otra Mitad.
[Archivo 2006]
22 comentarios:
Wow! la verdad que me encanto lo que escribiste! Es así como uno va por la vida, buscando su media naranja tb quizas, buscando su Otro yo, estar realizado, completo por así decirlo, en una búsqueda sin fin. Como quien dice buscando la felicidad, sabiendo que solo existen momentos felices!
Beso!
A mi me parece un relato erótico, y en la anterior entrada usted manchado de algo que recuerda a la leche. Saludos!
Excelente cuento.
Me ha gustado mucho.
Saludos
Completamente de acuerdo: las soluciones no son definitivas. Para nada lo son.
Josè Roberto Coppola
las soluciones nunca son definitivas.. las busquedas son eternas..
[bello relato..]
besos
[y estoy intentando de que no me atrape..]
Hola, te enlazaste a Katmandu??
No entiendo nada.
beso,
Muy bueno. estas desempolvando viejas glorias?
para cuando otra maratonica saga???
Los hechiceros nunca advierten, tendrian que mandar sus pocimas con un prospecto.
huevazo en la cabeza!!!
¿El masajista es un extraño de pelo largo vagando por las calles....?
aquí estoy: un rico mate y un buen texto antes de dormirme...gracias!!! ya me siento mejor.
y...menos mal que todavía no maté a mi otro yo ;)
besitos.
Hermoso relato el que nos dejas...
Muy reflexivo y para disfrutarlo con este rico capuccino...
Besos...
juancho...acabo de terminar de leer tu libro estaba en mi casa y lo empeze a leer hace 2 dias...lo termine y me gusto te felicito por la dedicacion y esfuerzo..
tambien por recibirte...
como podras imaginar nose nada de blogs lo mio es el facebook jaja nose si tendria que firmar en otra entrada pero bueno , dejarte mis saludos y ojala que sigas escribiendo
yo voy a seguir leyendo como cuando leia las historietas de los caballeros de platino a los 5 años y como lei los 3 libros que me diste...
rodrigo tu sobrino preferido
Lindo post! no matemos a nuestro otro yo, entendamolos que asi los dolores se iran borrando y sera para siempre...
me encanto tu historia!
un beso,
Yo tmabién pienso que es un relato erótico. Serán las mentes enfermizas!
como puede ser que no lo conocia?????
es genial!!!
no dejas de sorprenderme!!!
Hola, me ha encantado tu espacio, tus escritos son deslumbrantes; pasaré mas a menudo.
Saludos!!!!
Te voy a contesar acá y allá, así, toda despeinada, ¿viste?.
Cuando comencé con el blog, ya había pasado inadvertida por unos cuántos.
En algunos responden, en otros no.
Hacerlo en el propio, quizá sea para no perder la idea sobre lo que se supone uno comenta, aunque a veces, se tergiversen las opiniones y se termine comentando sobre algo que surge de éstas últimas.
Blog es blog y correo, correo. Digo, de pronto, me parece. O, por lo menos, así lo veo yo.
bueno, queridísimo, haciéndome eco del comentario de María, yo también contesté tu comentario en mi blog, ya que si lo hago aquí, me parece que quedaría re descolgado, y por lo tanto, se perdería la coherencia o no?... En fin... Respondiendo a su pregunta, sí, fue un hecho real ficcionalizado... Todavía hay gente buena que se preocupa por otras personas!
Qué buena colección de imágenes en la columna derecha... ¡hasta lo tenes a Darien!
Y estuve leyendo los textos, muy lindos... me gusta me gusta, ahora voy a pasar por acá seguido :D
Como diria el gran Ybris:
".../Ya sé que si te busco no te encuentro,
mas no te encontraré si no te busco.
Buscar es vida, muerte no buscar/..."
Saludos.
Que historia más bonita. Hizo que me quisiera un poco más.
Besos.
Lo que a mí me sucedía, era que mi madre me pagaba $2 para que le haga masajes cuando era niña. Ahora yo busco un masajista, si conocés a alguien que me quiera dejar un curriculum... jijijiji
Publicar un comentario