lunes, 2 de enero de 2012

Conciencia de estar vivo



Ella me devuelve al estado de la conciencia. Cualquier observador de la escena diría que ella me despierta, pero yo lo siento así: me devuelve al estado de la conciencia. Entonces comprendo que todos los dualistas de algún modo tenían razón: hay dos mundos. Hay dos realidades, inteligible y sensible, decía Platón; pensamiento y extensión, prefería Descartes. Pero hay otro más básico, que experimento en este mismo instante: conciencia-inconsciencia. Cuando duermo entro en el mundo de lo inconsciente, no siento, no capto, no controlo, como si estuviera muerto. Ella me toca, me acaricia el pelo, me habla dulcemente al oído y yo vuelvo al mundo de la conciencia. Me siento en la cama, miro, oigo, huelo, saboreo el mate-de-amor que me alcanza, y “despierto”. Vuelvo al mundo de la conciencia. Cada día, me voy y vuelvo. ¿Cuál fue primero? ¿Cuál será el final? Desde ahora me es imposible dejar de sentir el traspaso, es como prenderme y apagarme, entrar y salir. Salgamos. Ella me propone ir a la playa y allá vamos. Una vez en la arena, me siento y pienso. Miro el mar, porque el mar siempre me hace pensar, y no es que yo deje alguna vez de pensar, claro (salvo, tal vez, en el mundo de la inconsciencia), pero quiero decir que el mar me hace pensar, así, en cursiva. Veo el horizonte y el vasto mar como un límite, una línea natural que me dice “hasta acá llegaste, no va más”. No se puede pasar el mar, se termina la tierra acá, caminá todo lo que quieras pero de acá no pasás. Entonces pienso en los viajes (porque viajar es otra de las cosas que me hace pensar, es decir, pensar) y en la paradoja del traslado. En la cotidianeidad que uno establece en su vida, con sus costumbres y cafés con leches, manías y descansos, escapes y lecturas. Y me viene a la mente el concepto de escape, de salida, de viaje. Pero, ¿escapar de qué? Si cuando uno viaja, siempre llega. Y cuando uno llega se vuelve a instalar, vuelve a reproducir las manías, las costumbres y descansos. Las comidas, las necesidades básicas y los momentos divertidos. Entonces, uno se traslada de un punto hacia otro para volver a establecer una rutina. Y a veces se escapa y vuelve (¿A dónde vuelve?) y otras se va y no vuelve (¿A dónde debería volver?). Si la repetición se hace siempre presente, si A es igual a B, ¿para qué viajar desde A hacia B? Y entonces, mientras digo la pregunta, eurekeo la respuesta: para eso mismo, para viajar. Lo que vale no es ni el punto de partida ni el de llegada, sino el viaje. El sentido de cambiar es el cambio mismo, después, cada estación es igual a la otra, porque somos animales de costumbres y solemos adorar siempre a los mismos dioses. Lo importante, siempre, es moverse. Moverse es señal de que estamos vivos.

5 comentarios:

Mariposa dijo...

Keep moving! Me encantó! Besos!

Berserkwolf dijo...

jeje salud por el dinamismo

SIL dijo...

Yo,
que del movimiento continuo hago un culto o mejor dicho- una compulsión- ¨no importa dónde voy, lo que importa es que me mueva´(y así me va...)( y así voy a terminar), :(
luego de leer este texto he tomado conciencia de que: además de estar vivo y pensando, estás re- contra enamorado en serio.
¨Al horno con papas¨- frase tal vez para descart/ar
pero que le viene bien a mi apreciación.

:D

Besos hiperquinéticos, Don Juan.

SIL

Angeles. dijo...

A veces se duerme tan profundamente que no existe diferencia entre eso y la muerte.No sentís, ni escuchas, hasta te parece que no soñaste. Es como el paso entre el estar y no estar. Pero los sentidos de a poco se amoldan, empezas a darte cuenta del paso del aire, te acomodas un poco en la cama, y va entrando en tus oídos la voz mas linda de todo el mundo reproduciendo el sonido mas estremecedor de todos: "buen día mi amor". Te acercan un mate, te sacan el pelo de la cara y ves los ojos mas trasparentes de todo el mundo. Ahí es cuando uno piensa que lo más lindo de todo es que ese momento se repita una y otra vez, que tu vida este contenida de esos pequeños momentos, que cada mañana te pegué la luz en los ojos y empieces la cotidianidad con una sonrisa.No hay nada que me haga mas feliz en la vida que seas lo primero que veo cuando me despierto. Mi punto de partida lo empecé de tu mano, como este año, como el descubrir el amor. Mi camino es solo con vos, de la mano. TE AMO

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Estás hasta la mierrrrrr... y me encanta :)