lunes, 15 de septiembre de 2008

Carta abierta al Niño


Mi muy estimado Niño Bidimensional:

Me dirijo hacia Vd. porque una reflexión me ha salido del bonete, creo que fue durante un viaje en tren, o tal vez manejando, no lo recuerdo bien. El hecho es que, sabiendo de su magnificencia y su alta calidad en el pensamiento, sabiamente cultivada en el templo de saber al cual ambos pertenecemos, y ser, de hecho, mi único amigo con tales características de Tales, quisiera compartirla con Vd. para que pueda remitirme su opinión.

Si la carta es abierta es porque también me interesa escuchar los quedecires de todos aquellos que se vean con ganas de emitir su doxa, y que siempre encuentran un espacio abierto en este ídem.

Para evitar los largos prólogos y prolegómenos, la duda, inquietud, reflexión e/y/o/u inflexión en cuestión es la siguiente: casi me he llegado a convencer de la imposibilidad de las contradicciones.

Como ambos sabemos, nuestro querido colega macedonio afirmó el principio según el cual nada puede ser y no ser, al mismo tiempo y en el mismo sentido. Máxima que los escolásticos, con sus correspondientes modificaciones, adoptaron en parte como principio de individuación (o al menos es una relación libre que se me ocurre hacer en este momento).

Para ir al grano, el pensamiento que me surge es el siguiente: la contradicción sólo puede existir en la simultaneidad. En un universo simultaneo, las cosas serían y no serían al mismo tiempo. Sin embargo, al vivir nosotros en un universo sucesivo, un universo que fluye en forma constante, donde nunca nada es lo mismo, donde la sustancia es sólo una ficción lógica para salvar los hiatos de las percepciones discontinuas, en un mundo donde la sucesión se da tanto en la realidad (sea lo que esto sea) como en el lenguaje (y por eso también recurro a usted, el Niño de las Dos Dimensiones), en fin, un universo tejido de esta manera, la contradicción es práctica y teóricamente imposible.

Es decir que, si hoy algo es, y mañana no es, ¿dónde está la contradicción? La separación entre ambos momentos ya hace que estamos hablando de cosas distintas. No es difícil notar las consecuencias morales de tal elucidación: esto pone fin a la promesa. ¿Por qué debo cumplir con lo que dije ayer, si el Galán del jueves no es el mismo que el del viernes?

La contradicción sólo puede existir en el instante, y como ambos sabemos, mi muy estimado Niño, el instante no existe.

Me dirán que A y no A es contradictorio. Les responderé que en el momento en que se lee, piensa, percibe, imagina, razona no A, A ya pasó. La simultaneidad es imposible para nuestras mentes no divinas. Ergo, la contradicción también.

¿Qué queda de la estructura del universo entonces?

Mi muy querido, espero ansioso su respuesta, así como la de todo aquel que quiera opinar.

Suyo,

Galán de Barrio




18 comentarios:

Duquesa de Katmandu dijo...

Hola Galán:
Mi ignorancia es supina, le pido que me desazne en la parte de "el instante no existe". Al resto de su razonamiento no le veo rajaduras.

Beso,

PD: Gracias por pasar por allá y los cumplidismos (exagerados) varios.

maga dijo...

bueno, gracias por pasar. saludos.

G. dijo...

Se puede participar por más que el escrito tenga un destino tan especifico

Pregunto ya que no quiero parecer metido.

Anónimo dijo...

Respuesta abierta a cierto Galán:

Estimado colega, debo admitir que su planteo me agarra desprevenido y recién levantado de la siesta. Sin embargo, ensayaré una respuesta, con la aclaración primera de que creo que a usted se le ha piantado el bonete por demás.

No veo del todo bien a qué apunta su argumentación. En pocas palabras, usted dice que la contradicción sólo es posible en el instante y que, dado que el instante no existe, la contradicción es imposible. Bien, creo que es un argumento profundamente metafísico a favor del ppio. enunciado por el estagirita. No veo entonces por qué concluye con una preocupación por la estructura del universo, dado que lo ha salvado de la posibilidad misma de la contradicción.

Por otro lado, usted parece cuestionar algo que en el principio en cuestión se da por supuesto: "no es posible que LA MISMA COSA sea y no sea...". Según usted, todo es cambio y no hay permanencia (sustancia) de la cual predicar en dos momentos diferentes. Esto no es mi terreno para nada; que se agarren a trompadas los metafísicos. La respuesta que le daría es similar a la del tercer punto a continuación...

Tercer punto (anunciado anteriormente). Usted cuestiona incluso la posiblidad de enunciar una contradicción en su forma lógica "A y no A", recurriendo a la temporalidad implícita en la enunciación que recorre la oración. Creo que los enunciados lógicos son atemporales, aunque no tengo mayor justificación para esto. El hecho de que tardemos en enunciarlo es una cuestión fáctica, una "imposibilidad" que surge de nosotros; pero el enunciado es pensado como dado en su totalidad en todo momento y al mismo tiempo (tomando estas categorías en un sentido lógico y no ontológico, cosa con la que sospecho que no estará de acuerdo). Por último, y esta es mi respuesta más fuerte, por la que lucharé a tirones de pelo si es necesario, no joda. Los principios de la lógica son principios altamente intuitivos de los cuales, una vez que los términos del lenguaje están bien definidos, no existen contraejemplos. Lo mismo ocurre con "la misma cosa"; yo no sé si hay o no hay "la misma cosa" en la realidad más profunda; sólo sé que si no creyera en eso no saldría de la cama ni tendría amigos.

Seguramente este texto esté lleno de errores y falacias. Ya habrá oportunidad de continuar la discusión tete-a-tete (y no me refiero a su amigo sino a la palabra francesa).

Eternamente y en todo instante suyo, El Niño Bidimensional.

PD: encontré su monografía de Kripke; paso a refutarla.

Andrés Aloy dijo...

tengo nuevo blog.

Tu amigo de Las Grutas

Galán de Barrio dijo...

Mi muy caro amigo, el Niño:

En primer lugar, le agradezco la rapidez de su respuesta y calidad de sus palabras, pese a tener aún puesto el pijama. Si le contesto por este medio (y fíjese que es la primera vez que voy a dejar un comentario en mi propio blog, y no soy una persona muy adepta a romper con sus costumbres) es porque usted no tiene uno (ay, ¿cuándo se decidirá a regalarnos sus cálidas palabras?).

Reconozco que, como usted muy bien señala (aunque de manera implícita), mi pregunta final es algo melodramática. Pero la cuestión es la siguiente: usted afirma que la imposibilidad de que el enunciado A y no A sea imposible es sólo una cuestión fáctica, pero que la lógica es atemporal, y por tanto, en este ámbito la contradicción existe en todo su derecho. Sin embargo, y de aquí quizás el melodrama, ¿qué es la lógica sin una ontología por detrás? ¿Qué es un enunciado contradictorio, si al enunciarlo deja de serlo?

Usted me reclama que la solución ya está en el principio mismo. Yo no estoy en contra de la máxima estipulada por el maestro de Alejandro, pero, si el Filósofo la señaló, fue porque la contradicción en algún lado estaba, es decir, porque quería salvar el error. Sin embargo, yo afirmo que tal error es imposible. En todo caso, es tan sólo un juego de palabras.

Ay, me arriesgo a riesgo de parecer insano: ¿Qué significa que A y no A es contradictorio, si jamás se dará en la realidad tal situación? Por favor, ayúdeme a dilucidar la correspondencia entre la realidad y el lenguaje, y cómo pueden influir uno en otro y viceversa.

Eternamente agradecido, de palabra y de ente,

Galán de Barrio

P.D.: espero ansioso sus comentarios a mi monografía sobre K (y no me refiero al escritor ni al ex presidente)

Duquesa de Katmandu dijo...

Me encanta este derroche sesudo de texto. Esperamos ansiosos la respuesta del de las dos dimensiones.

Beso,

Anónimo dijo...

Stimato Galano:

Desde mi humildad le respondo nuevamente, ampliamente agradecido por que se tome el trabajo de discutir tan altos temas con un simple mortal como el que escribe.

Creo que hemos llegado a un punto de acuerdo: mientras el maestro de Alejandro enunció un principio fundamental de la ciencia del ente en cuanto ente, daba por supuestas tanto su ontología de substancias que permanecen como cierta concepción del tiempo que en este momento no tengo muy clara (pero creo recordar que el último gran filósofo de la antiguedad decía que lo único existente en las dimensiones temporales es el "ahora"). Usted ha negado ambas tesis (aunque no con demasiada argumentación, debo decir), por lo cual el principio se vuelve fútil en cuanto a la ontología del mundo se refiere.

Luego usted ataca la enunciación lógica del principio que nos atañe. Pues bien, en este respecto debo recordarle que la lógica es concebida como un lenguaje formal, que puede mas no debe de por sí ser interpretado por medio de una semántica que lo relaciones con el mundo-de-la-vida. Por lo cual, a los lógicos poco les importa que se de o no se de en la realidad. Sería la matemática una ciencia obtusa si no existen los números en el mundo?

En cuanto a la relación del lenguaje con el mundo en cuanto realidad última, mis dimensiones no podrán ayudarlo demasiado, lo lamento. En cuanto filósofo del lenguaje, me veo entregado a un realismo ingenuo en cuanto al mundo: cuando analizo cómo las palabras "esta mesa" refieren a la mesa que se encuentra en frente mío, no me cuestiono la existencia de la mesa ni de mí, ni si somos los mismos con el paso del tiempo. En este sentido, tenemos en esta rama de la filosofía una difundida postura nomejodanista (la cual ya mencioné en mi carta anterior con respecto a la lógica, si mal no recuerdo). Lo que puedo sí decirle es lo siguiente: la lógica no tiene por qué supervenir a la realidad; puede hacerlo y de hecho creo que lo hace; pero no es necesario. Y el lenguaje natural, podemos pensar, en algún sentido refleja nuestra percepción e interacción con la realidad. Sin embargo, uno puede plantear una realidad última que escapa a nuestra percepción ingenua y que tira al piso todo aquello que creemos va de suyo. Sobre este punto tal vez amplíe en otra ocasión.

Una última consideración. Se ha difundido la tesis de que Aristóteles es el filósofo folk por excelencia; es decir, que tomó las interpretaciones del mundo del sentido común y las desarrolló con su maravillosa pluma argumentativa y/o silogística. En este sentido, redundantemente el sentido común parece estar más de acuerdo con algo permanente (nos, sus amigos, creemos que usted es en cierto sentido el mismo Galán el martes que el miércoles que el jueves y espero que se entienda que esta sucesión continúa). Por lo cual, si bien es factible negar los principios ontológicos profundos aristotélicos y socavar de este modo el principio, el pueblo (das Folk) seguirá esquivando el pozo convencido de que el principio se da efectivamente en la naturaleza (ver la justificación pragmática del principio que el traidor de Platón realiza).

Perdidísimo en mis pensamientos confusos, lo saluda desde la primera dimensión,

El Niño Bidimensional.

PD: he leído algunas de sus ideas respecto a K. Sorprendentemente coincidimos en varias de ellas, aunque no tanto en las conclusiones que sacamos.

Anónimo dijo...

Releí mi última carta y deseo hacer dos aclaraciones.
En primer lugar, no es das Folk (qué burrada!) sino das Volk (aunque se pronuncien igual).
En segundo lugar, no estoy ahora tan seguro de si el argumento del pozo es por el principio que lo perturba o por el del Tercero Excluido.

Sin más ni menos ni más o menos,
salutti

El Niño Bidimensional

Galán de Barrio dijo...

Mi sobre estimado y queridísimo Niño-de-las-Dos-Dimensiones:

(1) En primer lugar, creo deberíamos comenzar a enumerar nuestros párrafos, como hacían los grandes filósofos de la modernidad, para poder ordenar mejor nuestras argumentaciones y contra argumentaciones. En segundo lugar, continuaré haciéndolo a partir de ahora (porque no se puede continuar antes de empezar).

(2) En (2) Vd. señala dos tesis del peripatético, que, según su punto de vista, yo rechazo. Debo decir que en cuanto a la primera (la que atañe a la continuidad de la sustancia), es cierto, no estoy de acuerdo. Pero en cuanto a la segunda (la extraña concepción del tiempo que Vd. no recuerda bien, pero que a su parecer es que lo que sólo existe es el ahora), es claro que estoy totalmente de acuerdo con ella. Si bien yo hablé de un universo de sucesión en mi primer carta, dicha sucesión es una seguidilla de ahoras, únicos e irrepetibles, como piezas de un dominó que generan su efecto sin ser todas ellas una sola. De ahí la imposibilidad de la contradicción, ya que toda cosa puede ser una y sólo una en un momento determinado.

(3) En cuanto a lo que afirma en (3), debo decirle que estoy completamente de acuerdo con Vd.: a la lógica no le interesa que exista o no lo que ella afirma (de hecho, y siguiendo el ejemplo que Vd. pone, las matemáticas funcionan, y ambos sabemos que los números no existen en el adiós-mundo-cruel). However, esto no contradice mi tesis sobre la imposibilidad metafísica de la contradicción (y hasta me atrevería a decir lógica, de un modo tal vez anti-intuitivo pero no tanto).

(4) En (4) observo cierto neokantismo en sus afirmaciones, en cuanto a plantear “una realidad última que escapa a nuestra percepción ingenua y que tira al piso todo aquello que creemos va de suyo”. Adhiero plenamente a esta posible posición. Sin embargo, esta especulación tampoco evita mi tesis (salvo que crea que esa realidad posible pueda ser planteada como simultánea, lo cual creo que sería ver el mundo “sub specie aeternitatis”).

(5) En cuanto a (5), nada tengo que objetar: el sentido común es el sentido común, y gracias a él vivimos y damos un paso después del otro al caminar (sin caer en los pozos de Tales).

(6) Debo reconocer que esta correspondencia me causa una excitación intelectual muy grande.

(7) No dejo pregunta pendiente esta vez: de las dudas vivimos y a las dudas vamos. Nunca dejemos de dudar, ¡oh, apreciado compañero! Este es nuestro trabajo.

Saludos fraternales y le dejo el pie para el cierre,

Galán de Barrio

Anónimo dijo...

Estimato Galano:
le escribo esta carta desde un convento en los Alpes Suizos, donde escapo de un misterioso grupo que me persigue por motivos que no puedo comentar.
Paso a responder sus puntos.

1) De acuerdo.

2) No logro seguirle del todo la suya argumentación. Habíamos establecido que el principio, decía y presuponía: LA MISMA COSA no puede ser y no ser en el mismo sentido AL MISMO TIEMPO. Negando ALGUNA DE ESTAS DOS COSAS ya el principio se vuelve fútil. Tenía entendido que usted negaba la segunda, cuando decía "el instante no existe", pero aura dice que no... no veo gran diferencia entre el instante y el ahora, y no me interesa establecerla. Decídase usted. Por otro lado, no sé si usted entiende que existe alguna conexión entre la negación de la substancia y la temporalidad... parece que sí, pero eso puede quedar para otro libro. Sólo quería comentarle que me conformo con su posición inicial, si es que está argumentada o me obligan a hacerlo mediante la fuerza, algo habitual en usted.

3)De acuerdo. No quería contradecir la imposibilidad metafísica; sólo establecer que de ella no se sigue la posibilidad lógica del principio.

4)Para nada. La posición de la realidad profunda va de la mano con su tesis e incluso de hamacan una a otra. En la concepción folk hay permanencia y no puede haber contradicción.

5)Tal cual.

6)A mí me genera la duda: no nos estaremos pasando de snobs?

7)Váyase a la mierda.

Bueno, supongo que esto más o menos es todo lo que dos personas geniales pueden decir sobre el tema. La plebe dirá y (citando a un gran amigo mío) la historia me juzgará.

Abrazos y centellas. Siento que golpean mi puerta. Será este el fin de...

El Niño Bidimensional?

Anónimo dijo...

Fe de herratas, escribida por los ke tenemos al Bidimencional en nuestras manos.

en 3) al final léase "la IMposibilidad lógica del principio"

en 4) es "SE hamacan"

Galán de Barrio dijo...

Adorable Niño:

(1) Al parecer, hemos llegado a ciertos acuerdos inciertos, en base a recuerdos poco cuerdos.

(2) Al menos en (1), (3) y (5), nuestros corazones parecen completamente unidos. En cuanto a (2), creo nos encontramos ante un acuerdo implícito, tácito y monolítico, que no vale la pena seguir revolviendo con el cucharón sopero. Nos estamos atragantando con una sopa de letras, que bien podríamos bajar con un espumoso fernet.

(3) En (4), claramente hay un acuerdo que me recuerda al campo, con tanto folklore y hamacas paraguayas (noto en sus respuestas un fuerte apoyo hacia su lugar de origen).

(4) Los puntos (6) y (7) no necesitan más aclaraciones, por lo que tampoco los hallará en la presente misiva.

(5) Por lo tanto, habiendo disfrutado de esta preciosa correspondencia mantenida con Vd. (que no tardaremos en ver publicada, y ser mutuamente citados por los filósofos venideros, en ambos sentidos del término), y creyendo firmemente que el 13 es un lindo número para los comentarios (pero que, oh, temo que algún imberbe llegue a romperlo), doy, con su gentil acuerdo (voluntario o forzado) final a esta bella querella.

Suyo, y sólo suyo,

Galán de Barrio

P.D.: Cerraremos la charla personalmente, brindando con la bebida que Italia nos legó, como es debido.

El Jardinero del Kaos dijo...

galan, tal vez a los mortales les pase, pero no olvide que vivimos en un multiverso y que en tierra 2 estan nuestros opuestos, esta el galan negativo(bruto, torpe y sin cualidad para su oficio) y el jardinero del orden seria mi contradictorio?(obviamente un sujeto cargado de talento, optimismo y felicidad)

Duquesa de Katmandu dijo...

Hola Galán (así evitamos el efecto búmerang):
En primera del plural también hablan los académicos y los políticos...

Si fue en algún momento, ahora no es. Y créame que aunque haga fuerza (literal) no será.

Besos y gracias por visitar

PD: Quiero recibir la bolsita del cumple cuando festejes los 20 comentarios.

giselita dijo...

Me resulta super interesante,pero a veces no puedo seguirlos!!!Tengo mas dudas que antes(y eso es mucho decir)Espero sean despejadas por el Galán en nuestro próximo encuentro.
Saludos.

Anónimo dijo...

niño bidimensional, galan de barrio...tan grande es el miedo?

Paula Daiana dijo...

Me cuesta mucho convencerme de la imposibilidad de las contradicciones porque creo que a veces suele suceder que afirmaciones y negaciones se oponen una a otra y recíprocamente se destruyen entre sí en un sinfín constante.
A veces podemos estar contrariados aunque le admito que me cuesta mucho poder argumentar y probarle cómo esto puede suceder simultaneamente...
(Su reflexión es excelente y como le dije siempre me deja pensando)

Acá le dejo un pedacito de una obra de teatro que vi hace algunos años y me hizo acordar a algunas de las cosas que vos planteaste!.

CIEGO Bueno, imagínese que fuera posible vivir más de una vida, tener más de un desenlace, como una obra con múltiples finales...
HOMBRE ¿Usted habla de la encarnación?
CIEGO No. No digo sucesivamente sino simultáneamente...
HOMBRE ¡Pero eso es imposible!
CIEGO ¿Le parece? La teoría no es nueva. Ya Demócrito creía que el mundo era, en realidad, una sucesión de mundos facsimilares que coexistían en el tiempo y el espacio, como una imagen infinitamente reflejada en dos espejos. Pero fue recién cuando la ciencia fue capaz de mirar el interior del átomo que muchas de las nociones que tenemos acerca de la realidad se derrumbaron. Porque lo que descubrieron desafiaba toda racionalidad. Descubrieron que todas las pequeñas partículas de materia, que colectivamente forman nuestro mundo, cuando se mueven dentro del átomo, no tienen ni una posición ni una dirección específica. Pueden aparecer en un lugar o aparecer en otro, dependiendo con qué o quién interactúan. En otras palabras, estas partículas se encuentran en un estado latente, donde todas las probabilidades coexisten simultáneamente. Esto llevó a algunos físicos a concluir que el mundo, lo que llamamos la realidad, se comporta de la misma manera. Es decir que frente a una serie de alternativas, el mundo se divide en otros tantos mundos iguales al nuestro, donde todo es idéntico, excepto por esa única y diferente opción. Como cuando uno revolea una moneda. Puede salir cara o ceca, ¿verdad? ¿Pero qué pasa si salen las dos al mismo tiempo?
HOMBRE No puede ser.
CIEGO Ese es exactamente el asunto. La misma moneda cae cara en un mundo y ceca en un mundo paralelo. Claro, una vez que esos mundos se bifurcan, progresan independientemente, de modo que los que viven en un mundo no saben lo que sucede en el otro. Lo que es "presente" para nosotros, puede ser "pasado" en alguno de esos otros mundos y viceversa... Pero lo importante es que todo lo que puede suceder, sucede en algún lugar. Por ejemplo, usted y yo estamos hablando en este momento pero, a lo mejor, en una realidad paralela, usted y yo no nos hemos encontrado. Usted siguió su camino sin detenerse y ahora está en su oficina, atendiendo alguna de sus citas, y yo me he quedado aquí, meditando mi historia de desencuentro...
Pausa.
HOMBRE (Perplejo.) ¿Usted, de veras, cree en todo eso?
CIEGO No.
HOMBRE ¿Y entonces?
CIEGO Pero tampoco dejo de creerlo. Digamos que he suspendido el juicio, hasta que aparezcan más evidencias... O que, en realidad, soy los dos estados al mismo tiempo: soy el que cree y el que no cree. Pero sigo siendo la misma persona, ¿se da cuenta?