lunes, 21 de diciembre de 2009

Inocencia


Ella tenía quince años, una pollera corta y dos piernas que incitaban al pecado. La edad justa, dirían algunos.

Nos conocimos en un parque un día soleado. Yo paseaba con mi familia, divirtiéndome con los niños. Ella caminaba sola, dibujando líneas sinuosas con los pies. Tal vez el reflejo de sus curvas recién florecidas.

Cuando la vi no pude evitar sentirme atraído. La diferencia de edad era importante, pero a mí no me importaba.

No tardamos en establecer una relación amistosa: cada día nos volvíamos a encontrar en el mismo lugar, ya los dos solos, y poco a poco fueron llegando los primeros acercamientos. Ella acariciaba mi cabello, yo me perdía en sus ojos de señorita.

Fuimos compañeros de juegos, de aventuras, los dos contra el mundo. Me contaba sus secretos y yo la miraba con gesto de asombro y alegría. Las risas iluminaban nuestras tardes de verano. Por ese entonces la admiraba como a una diosa griega.

Sin embargo, pronto comencé a darme cuenta de que ella no sentía lo mismo. A mi bailarina de cristal sí le pesaban los años que nos separaban y no veía en mí más que el hermano que nunca tuvo, el confidente, el aliado de las cosquillas en la panza.

Pero nunca una pareja.

Yo le decía que si bien ahora era notoria, la distancia se iba a ir achicando con el correr del tiempo, hasta hacerse imperceptible. Ella hablaba de etapas distintas que no había que quemar, de revoluciones a destiempo tanto físicas como mentales, de acné, situaciones de colegio secundario y otras cosas que yo no entendería.

El final no tardó en llegar.

No obstante, me permitió un regalo de despedida. Un único y suave choque de labios que quedará para siempre guardado en mi corazón. El roce cálido, los pétalos de su boca, su aroma de primavera.

Una inocencia se perdió junto con el sol aquel atardecer. Una infancia devino adultez con sensaciones nuevas en lugares inexplorados. Un alma maduró con la fuerza de un huracán y la desilusión de la vida.

Yo tenía siete años. Y una nena de quince me había hecho sentir el amor, el deseo y el dolor en un solo beso de adiós.

22 comentarios:

SIL dijo...

Divino, Galán.!!

El párrafo del cierre es de antología.
Y el factor sorpresa con este tipo de relatos, en una faceta que desconozco en vos, hacen que el placer de leer sea doble.
Un beso enorme.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Qué calidad que tenés para sorprender...
Ya estaba creída que era padre de familia. Por el principio del relato...

No hay nada más lindo que leer esperando un final, y que ese final sea tan bueno como este.

Extrañaba estos textos.
;)

Viejex dijo...

Excelente el inesperado giro el del final. Felicitaciones.

Viviana dijo...

Me muero de ternura!!! Galancete chiquitín! Aunque tengo que reconocer que estaba por mandar en cana al Galán antes de llegar al último párrafo jaja Me hiciste caer.
Un besote

Paula Daiana dijo...

Si le hizo sentir el amor, el deseo y el dolor en un solo beso de adiós creame que verdaderamente valió la pena!
Muy lindo y tierno!

HUMO dijo...

Ya te perfilabas galán!

Bonito cuento-relato, tierno y mágico.

Feliz navidad!

=) HUMO

Mónica dijo...

Tiernísimo Galán!

Un beso al niñito de tu corazón...

Berserkwolf dijo...

con una sorpresa final que nos regresa a la inocencia,o almenos jaja a mi me paso

El Jardinero del Kaos dijo...

Sorprendentemente interesante, cuando comenzó, pense que era otra tipica historia de degenerados,pero me diste un guanteletazo en la cara.

Que este narrado en primera persona, significa que el protagonista sos vos???

Transformaciones Poéticas dijo...

Aca estoy!! pasando para dejarte un beso un abrazo y desearte que tengas una hermosa navidad y un año nuevo lleno de éxitos salud amor paz y mucha felicidad mis mejores deseos para vos y todos los tuyos...

gracias por tus visitas a pesar de mis tardanzas y mi falta de puntualidad con tus textos...

cariños.
muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

Jaz3000 dijo...

Me sorprendió el final, pensaba que era al revés. Me gustó mucho la historia, muy linda y precisa. Yo no creía en las diferencias de esas... pero a veces me doy cuenta que sí las hay, la forma de ser de cada persona en las diferentes etapas de la vida es cambiante. Yo lo noté ayer (pequeña anécdota a seguir).

Pensé que seguía joven, al menos de espíritu, pero al ver a la hermana de una amiga (de 14 años), me di cuenta la diferencia abismante. No tengo la menor idea porque me dió por compararme con ella, pero me dejó pensando. Y me sentí vieja jajaja.

Volviendo al relato, me gusta la forma de relatar, hay un juego, una sútil distorsión, a mi parecer. No sé si realmente un niño de 7 años hablaría así (y quizás por eso la confusión), pero bueno, los niños de hoy en día saben mucho más que cuando nosotros fuimos niños -Al menos en comparación con mi generación-

Muy bueno ¿Ahora comienzan relatos cortos o hay una historia más larga más adelante?

Muchos abrazos y besos :)

Arya dijo...

ahhh que galansito.

Un gran abrazo y lindas fiestas : )

María dijo...

Me encantó!!! Estos son los post que me gustan!

te dejo un beso y mi deseo de que pases una hermos Navidad y vivas un própesro Año Nuevo.

Alma Mateos Taborda dijo...

Precioso relato! Felicitaciones!! Muy FELICES FIESTAS! Que se cumplan todos tus sueños. Un abrazo grande.

el oso dijo...

Algo me dice que sus comentaristas no le tienen fe, Galán...
Sin embargo, la inocencia, se ve, no es privativa de los niños. Hay en algún lugar del cuerpo escondido un depósito que sabemos ocultar convenientemente cuando creemos tener respuestas para todo.

Abrazo enorme

Tierras de Georgelott dijo...

AAAAAAAAAAAH hermoso!!!!!!!!!!

(y si a la larga las diferencias de edad son notorias) SIEMPRE.

y así se crece don...

q pase lindas fiestas....

ana. dijo...

Que lindo relato, Juancito.
Esa inocencia perdida creo que vuelve en cada atardecer cada vez que mirás los ojos de tu amor.

besitos inocentes :)

Carla dijo...

Que dulzura....
NO podia creer cuando lei el final.
Maravilloso cuento Galán!

Extranjera dijo...

Me fascinan las dos últimas frases. Sublimes.
Abrazos!

Mista Vilteka dijo...

Caramba, pues necesito algo de agua para continuar leyendo. Bellas palabras de quien sueña que sueña.

Giselita dijo...

Reconozco que era una de las que no te tenían fe...
Muy tierno, menos mal que leí hasta el final.
Genial, como siempre...

Atenea Kamet dijo...

Muy bien Galán, realmente me gustó...
Felicitaciones