lunes, 11 de agosto de 2008

Reflexiones sobre el concepto de garrapatea


Comencé a fumar sólo por estética. La camisita blanca, la barba de tres días: quedaba muy bien el pucho entre mis labios.

Todos pensaban que debía estar rodeado de mujeres, pero la verdad es que hacía mucho que no bailaba acostado. En esos tiempos me masturbaba como un mono, casi hasta el punto de creer en aquel viejo dicho de que nadie se toca mejor que sí mismo.

Revolviendo unos discos de mi viejo encontré uno de jazz que llamó mi atención. No recuerdo la orquesta, pero aquella trompeta sonaba como si el negro mismo en persona estuviera allí partiéndome la boca de un beso. Encendí el cigarro, corrí un mechón de mi frente y disfruté la imagen varonil que me devolvía el espejo.

Ella llegó mucho más tarde a mi vida, cuando ya comenzaba a tener entradas y un pequeño círculo en la coronilla. El negro seguía sonando y yo imitaba sus gestos, manipulando mi instrumento de viento imaginario.

La ventana estaba abierta y junto con la brisa de verano se coló una mirada. Yo surfeaba mis más de treinta septiembres pero ya había abandonado el mal hábito: ahora era un asceta pulcro, con la esperanza estoica de que nada podía estar peor, y de que si lo estuviera, lo soportaría igual.

Ella, una carmelita con tacos, acercaba su nariz por el marco de madera. No sé si fueron mis movimientos, la música latosa o el humo que había aprendido a hacer en círculos, pero algo la atraía de forma irremediable hacia donde yo me encontraba.

No cruzamos palabras. No hizo falta. Su perfume hablaba por ella, y mis manos demostraban la habilidad de sus dedos sobre el aire acartonado. Dos horas después se levantó de mi cama, se puso mi camisa y desapareció mutis por el foro.

No quise mirarla. Dormí el más profundo de los sueños. Desperté desnudo, sin disco, negro ni trompeta. Una nota había en mi pantufla, que con una preciosa pero agarrotada caligrafía expresaba:

“Chau pinela”

Y no es que ahora me ponga melancólico, pero todo galán tiene su flor por quien llorar

8 comentarios:

Lauri dijo...

Por acá anduve, de paseo, de desvelo.
Y me quedo con que todo galán tiene su flor por quien llorar.

Por suerte, las heroínas tenemos por quien suspirar en silencio, también.

Duquesa de Katmandu dijo...

Precioso y gráfico, Galán.

Beso garabato

G. dijo...

Me gustó mucho el texto...
Creo que fue mejor para ese galán que se le llevaran la trompeta, el disco y todo lo demás; por lo menos ahora no pasa todo el tiempo escuchando ese disco que esta empañado de recuerdos de "ella".
Me gusto el final de nuevo; creo que ud. es un buen cerrador de cuentos. Un buen cerrador de frases.

G. dijo...

Ah, y si son todos cuentos y poemarios nuevos; perdoname si lo digo... Pero para mí estas melancólico.

Suerte.

Anónimo dijo...

lo mejor de lo mejor, galán.

disfruté mucho el final.

Chau p...

El niño bidimensional

ai dijo...

me encanto..

giselita dijo...

Ya lo dijo un filosofo de mi epoca: "tengo las costumbres y los vicios que me dio la soledad, y asco del vacio que me dejan cuando me aman y se van..."

SIL dijo...

Tarde pero segura, DONJUAN...


Copio letra de Joaquín como colofón a la aventura narrada en este texto...


La vi en un paso cebra toreando con el bolso a un autobús
llevaba medias negras, bufanda a cuadros, minifalda azul.

Me dijo tienes fuego, tranqui que me lo monto de legal
salí ayer del talego, que guay si me invitaras a cenar.

Me echó un cable la lluvia, yo andaba con paraguas y ella no
-"¿A donde vamos rubia?". -"A donde tú me lleves". -Contestó.
Así que fuimos hasta mi casa. -"Que es el polo".

-Le advertí. -"Con un colchón nos basta, de estufa, corazón, te tengo a tí".
Recalenté una sopa con vino tinto, pan y salchichón.

A la segunda copa, -¿qué hacemos con la ropa?, -preguntó.
Y yo que nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer,
del cuello de una nube aquella noche me colgué.

Estaba sólo cuando al día siguiente el sol de desveló
me desperté abrazando la ausencia de su cuerpo en mi colchón.
Lo malo no es que huyera con mi cartera y con mi ordenador
peor es que se fuera robándome además el corazón.

De noche piel de hada, a plenas luz del día Cruella de Ville,
maldita madrugada y yo que me creía Steve Mc Queen.
Si en algún paso cebra la encuentras, dile que le he escrito un blues;
llevaba medias negras, bufanda a cuadros, minifalda azul.

Me dijo tienes fuego, tranqui que me lo monto de legal
salí ayer del talego, que guay si me invitaras a cenar.

De noche piel de hada, a plenas luz del día cruel abdevil,
maldita madrugada y yo que me creía Steeve Mc Queen.

Si en algún paso-cebra la encuentras, dile que le he escrito un blues
llevaba medias negras, bufanda a cuadros, minifalda azul.


De cualquier modo,
hay noches que justifican cualquier robo...

Besos mil

SIL