domingo, 23 de noviembre de 2008

Literatura sanitaria




¿Quién nunca ha leído en el baño? El diario, una revista vieja, todo vale cuando de acompañar aquel instante sublime se trata.

Momentos desesperados, en los que no hay tiempo de encontrar el texto indicado, lo hacen a uno leer cosas tales como los componentes del shampú o, en su defecto, contar azulejos.

Yo he leído grandes obras en el baño. Por ejemplo, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que me habrá llevado aproximadamente unos 374 evacues. Aunque debo reconocer que también, en perfecta adecuación con el lugar, he leído tremendas porquerías.

Ya lo dijo el Dr. K.K. Zorongo, en su libro Del leer y del defecar:

“...El crecimiento de la imprenta siempre fue directamente proporcional al avance de los sanitarios: los primeros libros de bolsillo salieron al mercado junto con los primeros retretes, creando así una suerte de simbiosis entre la loza y la prosa. Los tiempos modernos, que obligan al hombre a estar en constante movimiento, acrecentaron esta relación biunívoca, encontrando el burgués medio, en el excusado, el espacio y tiempo necesario para la lectura”.

He obtenido de fuentes confiables el siguiente catálogo de obras escritas exclusivamente para leer en el baño:

Esfuerzos matutinos
Seco de vientre
Cuentos higiénicos
Aromas amargos
Ya salgo, ya salgo
Balada del hombre que leyó, evacuó, y lo hallaron muerto


Sin más, os dejo hasta la próxima: me dieron ganas de ir al baño...


[Archivo 2006]


9 comentarios:

G. dijo...

Escatológicamente interesante.
Empecé a leer el relato y recordé ese comentario que has dejado alguna vez, eso de contar azulejos, y PUM lo encontré allí.

Buen texto. Entretenido. Gracioso.

Saludos Juan.

(Y... que no te comente nada no quita que no te lea... Es uno de los blogs en mi recorrida diaria, sinceramente)

Duquesa de Katmandu dijo...

Lo importante es leer, donde sea, como sea, (¿lo que sea?).

Beso,

Anónimo dijo...

mon dieu!
sos un berenjenal de temas.
me gustó, en especial el título ese del que leyó, evacuó y lo encontraron muerto. qué manera de irse de este mundo!
por otro lado, si en 374 evacuaciones te leíste el Quijoje, leés bastante rápido o lo otro bastante lento, me parece.

saludos!

El Niño Bidimensional

ÓNIX dijo...

Yo si, siempre... Es imposible no leer mientras estoy en el espacio sideral jeje... Mi adicción a la lectura es tal que cuando no sobro de mayor tiempo para ubicar el libro indicado para ese instante, toca asi como mencionaste, leer los componentes del shampoo o lo q sea.

Es curioso pero nunca pierdo esa costumbre de leer en el sanitario,así como en cualquier parte porq reconozco ser una come libros.

Me gsutó esta entrada, bastante ocurrente, besos...

El Jardinero del Kaos dijo...

¿Que hay acerca del mito de ese aspirante a miembro del club de escritores fracasados, que se llevaba diccionarios a la hora evacuar?

por mi parte espero un dia poder editar el catalogo de baños de buenos aires, el cual se acrecenta dia a dia...no hay como leer los textos de las paredes de los baños publicos...ah que placer!!!

eso si papel no hay

y escribo en neutro carajo mierda!!!

Marcos dijo...

Estar sentado en el tigre mientras sostiernes un buen libro...eso , no tiene precio. el mejor momento del día!

http://miscosotas.blogspot.com

María dijo...

¿Sabés que jamás pude leer estando en esa situación?. ¿Será porque soy rubia?. ¡Hasta eso nos atribuyen!
Siempre digo, a modo de broma, que no puedo leer y mascar chicle al mismo tiempo y acoto: porque soy rubia.
Para leer, tengo que sentarme expresamente a leer (valga la redundancia) y, últimamente, lo hago contra reloj con lo cual me he dado cuenta que de mis lecturas veloces, se puede arribar a una interpretación totalmente desarcertada.

Lindo post!
Beso!

Josito dijo...

Yo en el baño tengo mi biblioteca.
Sin tus comentarios, no existo: opina libremente en http://www.enbuenalid.blogspot.com

Lolette Glamour dijo...

Qué temática interesante. Fíjese una paradoja: la sequedad de vientre es un problema para nuestro organismo, más de lo contrario ayuda a elevar nuestro nivel cultural. Si fuera intendenta o algo así, propondría que cada baño de cada lugar, (ya sea un hogar, ya sea un restaurant), posea bibliotecas en sus baños. No le parece???