martes, 4 de noviembre de 2008

Pequeña etnografía secundaria



Aclaración: el siguiente texto algunos estudiosos del saber se lo han acreditado el Dr. Henry Töpf. Sin embargo, dicen las malas lenguas y otros menesterosos que se trata en realidad de un ensayo apócrifo. Ya se están analizando huellas dactilares, muestras de sudor y migas recogidas sobre el original para comprobar la veracidad y voracidad de las versiones (es cierto que sería mucho más fácil preguntarle directamente al benemérito filósofo, pero también sería mucho menos divertido).
Nótese la prosa elástica y didáctica del siguiente apartado, digna tanto del pensador rumano como de cualquiera de sus alcohólicos acólitos.



Recostándome en los bosques de los alerces y cipreses montañeses he podido observar bajo la pálida luz de mi linterna mágica a una comunidad que tiene más de común que de unidad: estoy haciendo referencia a los Sardálicos de Towanda. A continuación me explayaré sobre aquellos puntos principales de su pléyade vida playera:

I. Sociedad, costumbres y viceversa

Towanda, como todos sabemos, es una ciudad pulcra, un pueblo sin fronteras ni territorio, que paradójicamente se encuentra en el medio del continente que lo contiene de manera contingente. El centro de dicho pueblo está compuesto por unas veintisiete chozas diagonales, de fácil ubicación mas dificultosa escala. Éstas están ubicadas en forma de diagrama de Venn, rodeando el Tótem-Hoguera de los mosaicos rotos (Jai-Jit en la lengua vernácula). Dicha estructura funciona como sitio principal de rituales orgásmicos, rifas mañaneras y ferias americanas, aunque hace las veces también de cocina neozelandesa y afrodisíaca, fuente de exquisitos balaclavas.

Rodeando en ronda las redondas chozas, se encuentran las truncas y retrucadas viviendas de los Ancianos del Saber (Viej-Put, ídem). Los mismos suelen salir siempre por las noches, o a veces lo hacen otros. Nadie conoce ciertamente hacia dónde se dirigen, porque se trasladan con las luces apagadas.

En cuanto a las damas, ellos en realidad prefieren jugar al ajedrez o al dígalo con mímica, deporte en el cual son campeones, sin haber visto jamás una película. Los niños locales suelen jugar con sus abuelos, siempre y cuando luego los vuelvan a enterrar en su lugar.

II. Política, religión y la mar en coche

Los Sardálicos de Towanda profesan una religión monoteísta: adoran a un simio llamado Coch, que les provee diariamente del pan y el agua necesarios para sobrevivir, tan sólo a cambio de bananas, carne asada y otros manjares que los muchachos sacrifican sin piedad.

En cuanto al poder terrenal, se encuentran gobernados por un rey al cual jamás ven, ya que éste transmite las órdenes al jefe de lacayos, el cual hace lo mismo a su secretario excretorio, quien a su vez las reparte entre su corte de doce aldeanos y un perro. Son muy burocráticos los Sardálicos.

III. Arte, filosofía y otras nimiedades

Los Sardálicos presentan un pensamiento tan circular como su aldea pero a la vez lineal como su Tótem, lo que conforma una especie de cilindro hermenéutico que les permite interpretar las cosas de cualquier manera. “Ajk men chu kala, der papatá”, es su lema de vida. Sabrá Dios qué querrá decir.

Devotos fanáticos del arte rupestre, prefieren comprarlo hecho que ponerse a tallar y pintar. Son muy decorosos con sus decorados y adornos, pero no elaboran laboriosos recados sino que los encargan sin decoro. Eso sí, son muy buenos músicos: poseen una orquesta de mancos y un coro de niños sordomudos que tararean jazz de maravillas.

10 comentarios:

giselita dijo...

buenisimo, ahora ya se mucho mas acerca de los sardalicos, justo lo que necesitaba.
Igualmente me gustaria descubrir la verdad sobre el origen del informe, para mi se lo chorearon a Topf

Anónimo dijo...

mmmmmmmmmm
no creo que sea de Topf. Como lector privilegiado de sus textos, esperaría de él que se relacione directamente con las tribus que narra en sus gloriosas páginas, y aquí eso no pasa, no no.
Por otro lado, su egocentrismo injustificado siempre lo hubiera llevado a hacer alguna reflexión que lo involucrara, acaso como falso descendiente de esta tribu, olvidado en el mundo occidental, en una visita al supermercado, o algo por el este así estilo.

Saludos!

El Niño Bidimensional

El Jardinero del Kaos dijo...

Como Alcoholico Acolito de Töpf, me temo que este texto es de el, notese la manera singular de narrar las costumbres de los sardalicos, no escatima en recursos...sin embargo notese tambien que hoy cualquira puede plagiar al padre de la psicoendocriteofilosofia...solo hace falta beberse unas cañas y wikipedear...

saludos, hagame llegar mis saludos a la eminencia, ya que aun no domino el mandarin...

María dijo...

Pasé a retribuir tu visita.
Interesante post, ahora...algo me llamó la atención, ¿una rosa negra? ¿tiene algún significado especial?

Beso!

Donna Pinciotti dijo...

me gusta el digalo con mimica



beso

Duquesa de Katmandu dijo...

Bueno, como etnógrafa y actual conviviente compañera de los Sardálicos de T. (me desalojaron por falta de pago de las expensas), puedo agregar que las balaclavas preparadas con clavo de olor, huelen inmejorablemente.
En cuanto al lema de vida de dichos prístinos, traduzco:
"living is easy with eyes closed".

Beso,

Soportándome dijo...

mmmmmm mimica

El Jardinero del Kaos dijo...

Me temo que le he dejado algo en mi blog, es otra bala apuntada a la cabeza, pero como usted sabe, yo le apunto al cura y le pego al campanario...

tocada de nalgas con manoplas para tacto vaginal...

maga dijo...

Gracias. La verdad no lei casi ninguno de tus ultimos escritos, cuestion de tiempo y de no querer comerme todos juntos. De esta parte en adelante vere que hay. Un beso.

María Jesús dijo...

Siempre es más rápido comprar las cosas hechas a tener que hacerlas, la rosa negra me encanta.

Un beso