sábado, 6 de diciembre de 2008

Carpe Diem



Sí, sí, dos más dos son cuatro, nadie lo puede negar. ¿Pero quién puede saber lo que le pasará mañana? ¿Quién lo que sucederá al segundo siguiente? ¿Qué es más emocionante: el orden o el caos?

Salió del departamento caminando ligero. Le encantaba provocar con su pollera corta. Sus piernas largas le daban gracia a una senda maltrecha y regalaban una tierna imagen a las baldosas. El departamento no era suyo. No hace falta dar nombres.

Cruzó la avenida como en un cruce de canciones, sintiendo la mirada de los transeúntes hombres clavándosele por detrás, al ritmo de los cortejos camioneros que desbordaban tonterías sin sentido y erotismo de mal gusto.

Sonrió ante la mirada atónita de un anciano que sintió un extraño pulso en su miembro, luego de tantos años, al verla pasar. Ella notó el leve movimiento pélvico del señor.

Le encantaba excitar púberes y adolescentes. Humedecía su herida de sólo pensar que los niños se tocarían recordándola, inventando fantasías. Ahora fue ella quien sintió el leve latido allí abajo.

El escote generoso favorecía sus no grandes pero firmes dotes. La ausencia de corpiño delineaba sus cónicos pezones. No se sorprendió al notar que también algunas mujeres la miraban. Le gustó ser admirada por sus pares. Ser deseada por ellas. Fantaseó cosas incorrectas, reprimidas, vulgares y encantadoras.

Antes de llegar a destino, decidió pasar por la obra en construcción: le faltaba la mirada de ellos, sus queridos soldados del amor, vestidos de overol y opaco casco amarillo.

Cuando sintió los gritos tardó en notar que no se trataba de piropos. No de las clásicas groserías tiernas que a ella tanto le gustaban. Eran gritos de alarma, exclamaciones de advertencia de un obrero desesperado ante su error inoportuno.

Una maza se dejó caer desde un andamio. Acostumbrada a romper ladrillos y asistida por la energía potencial que le otorgaban los nueve pisos de altura, no le costó partir aquella bella y blanda cabeza.

Sus piernas, abiertas hacia las nubes, yacieron sobre la vereda, regalando la imagen de su bella flor completamente depilada.

El trabajador negligente recordó la clásica frase de Horacio que había aprendido gracias a una película.

19 comentarios:

El Jardinero del Kaos dijo...

Nadie sabe que pasará mañana: a la vuelta de alguna esquna siempre está la muerte esperandonos, por eso siempre camino derecho y no y vueltas manzana.

el caos es mas emocionante, pero prefiero ser un maniatico del orden.

Just.a.girl dijo...

tenemos el destino marcado !
me re sorprendió el final ejeje
que tristee al menos murio haciendo lo que le gustaba

no ??

Filosofando al vacío dijo...

Destino escrito o no algo nos espera, tal vez por el simple hecho de la causalidad... lo mejor es creer que las cosas están en nuestras manos, o que por lo menos que se parezca mucho a eso...

saludos
Alejandro

María dijo...

Siempre con finales inesperados!

El caos es más emocionante?
Estás ante María estructura, a quien todo lo que no puede controlar, la saca de sí. Snif! Muy feo, muy feo!

María Jesús dijo...

Terrible final, yo esperaba que el obrero y ella se mirasen. Y quedasen tontamente enamoradas ;D Que pena, y que pose tan incómoda. Bueno no creo que estando muerta lo note.

Besos

Maritoñi dijo...

Cómo se puede seducir con una pollera corta de esa manera? Menudo poder!

Soportándome dijo...

Me ha encantado el final. Lo de la flor depilada es un detalle imprescindible. Genial galán!

Lolette Glamour dijo...

Qué pasó? Murió de narcisismo? Porque si hubiera prestado atención quizás a otras cosas no le hubiera sucedido. Digo, no se...
Me retiro con una frase de una filósofa contemporánea que dice, más o menos así: ¨ A todos los vuelvo locos con mi poshera amarisha¨ (Gladys, la bomba tucumana).
Y no se que prefiero, pero vivo en el caos, quizás si me gustara más el orden aunque sea me arrimaría jaajaj.

«Sofi» dijo...

Espero que no me pase nunca cuando quiera reforzar mi ego por una construcción...

Igual nada de destino para mi... puro azar es la vida para mi, azar de las elecciones de cada uno... una gran red de elecciones, mucho más interesante que el destino...

Terapia de piso dijo...

Nada de lo que se pueda fantasear es incorrecto.

José Roberto Coppola

Lelé dijo...

¿Y sobrevivió al accidente? Los "soldados del amor" son tales, en efecto. Pero los albañiles son algo más: agentes de autoestima.

ana. dijo...

Anoche leí tu texto y esta mañana me desperté con la sensación de haber soñado tu historia. Que lindo leerte!. Besos.

Anónimo dijo...

Una vez un inocente Niño Bidimensional iba caminando por las calles de su pueblo natal con un shortsito bastante corto y "al cuerpo"; no pensaba para nada en cosas como las que se describen en la historia; un grupo de salvajes (que bien podrían ser gente de construcción, mirá!) que pasaban en un auto le gritaron piropos verdes; el Niño se quedó parado, casi que se reía, casi que lloraba; creo que en ese momento hubiera preferido una maza que abriera un gran hueco donde meterse a limpiar las manchas ocasionadas en su vida espiritual.

Pobre piba, che...
Saludos!

El Niño Bidimensional

Maritoñi dijo...

No son un pcoco guarras la mujeres de hoy en día???

A l o n d r a . . . dijo...

.

Hola...

Seré sincera. Cuando comencé a leer su escrito, me dije; Perfecto, otro escrito de este tipo. Ok, las mujeres somos atrayentes, atractivas, interesantes y muy excitantes para el género masculino. Y eso percibí hasta el final, cuando un gran wow surgió de mi esencia! Que buen final! Jajaja, hasta me resulto gracioso dentro de su atrocidad. Quien lo podría decir, mi género generalmente juega con lo que posee; miradas encantadoras, movimientos sutiles, detalles seductores, y de un momento a otro, esos constantes juegos podrían quedar obsoletos por un sin fin de causas. La vida es así, impredecible y extraña. Por esto se debe aprovechar, gozar el día a día y tomar las oportunidades que esta nos presenta sin dudar!


Saludos!

Bye…

.

ÓNIX dijo...

Me encantó este relato...

Está tan lleno de realismo aunque no lo parezca, porque muchas veces andamos por la vida como si nada y resulta que cuando menos lo esperamos, la muerte toca nuestra puerta..

Ella siempre está al asecho...

Me encantó el fatalismo de Lolette en su comentario, porque es cierto, murió de narcicismo, si hubiera estado pendiente de otras cosas, tal vez aún se le viera por las calles y avenidas generando morbo entre sus transeúntes...

Besos guapo...

DR. FREUD dijo...

Maldita culpa judeocristiana asociada a la masturbación....

giselita dijo...

mmmmm...a mi me gusta el orden... y estoy vieja para este tipo de textos!!! igual sorprende el final, como siempre...

Extranjera dijo...

Pues a mi el realto me parece genial todo, no solo el final. Ella es encantadora, divina, fresca, un poco insegura, atrevida. Es como todas las mujeres en una. Lo importante es que vivio hasta al final, y murio provocando con su pollera. Divino!
Abrazos